El fruto de mimar al balón

Juan Villar

VIGO

El equipo cambió su filosofía de juego directo tras el descanso y los goles llegaron cuando apostó por un fútbol elaborado

24 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El Celta tuvo ayer dos versiones: la del equipo ramplón y desorientado del primer tiempo y la de los jugones del segundo.

La buena es la que apostó por mimar al balón haciéndolo circular por los pies de los jugadores que mejor lo acarician. La filosofía con la que salieron los celestes tras el descanso fue radicalmente opuesta a la del acto inicial. Eso, y por supuesto Okkas, el hombre gol que estaba buscando el equipo y que parece haber encontrado.

Más vale tarde que nunca, dice el refrán, aunque fue la falta de puntería de los canarios la que permitió llegar con salud a la segunda mitad.

De los errores se aprende y hay que confiar en que los técnicos corrijan la idea inicial. A estas alturas es seguro que nadie pide jogo bonito, pero un equipo que se postula como candidato al ascenso tiene que atesorar un mínimo de elaboración en su juego, al menos actuando como local, y el Celta careció en la primera parte de cualquier amago de fútbol trenzado.

El error de concepto nace desde la base. Nada importa que Stoichkov ponga en liza a la pareja de pivotes más creativa de la plantilla, como ocurrió ayer con Vitolo y Mario Suárez, si le ordenan a los defensas que manden pelotazos al campo contrario a la espera de que alguno de los puntas cace un rechace bueno cerca del área rival. Eso es como jugar a la lotería.

Un trío creativo

El Celta sólo consiguió inquietar un poco a la defensa canaria cuando la pelota caía en las botas de Vitolo, Mario o Jorge. Pero antes del descanso este trío estuvo casi siempre atrapado en la telaraña del mediocampo rival. Aún encima, los balones divididos y los rechaces solían caer en botas amarillas, lo que provocó peligrosos contragolpes que Las Palmas no supo aprovechar.

La entrada de Diego Costa

El cambio de decorado coincidió con la salida al terreno de juego de Diego Costa, un futbolista que está mostrando una gran calidad en los minutos que le regalan. Sustituyó a un Quincy que hasta ahora sólo ha mostrado fuegos de artificio. Entre el brasileño, y el trío mencionado lograron mantener la posesión con la paciencia necesaria a la espera de que llegasen las ocasiones. El resto lo puso Okkas, primero al cabecear un balón templado en un saque de falta de Jorge, y poco después al aprovechar un servicio de Vitolo.

El chipriota es un formidable jugador de equipo, con carácter luchador, que va bien de espaldas y buen remate con el pie y con la cabeza.