El regidor asegura que sus planes para el puerto «son irrenunciables; vamos a dar tiempo y verá cómo salen adelante»
23 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Abel Caballero logró el pasado 16 de junio hacer realidad su apuesta de llegar a la Alcaldía de Vigo. Llevaba dos años preparando el momento, justo el tiempo que estuvo al frente de la Autoridad Portuaria. Alcanza los cien días de gestión en medio de la polémica por el parón que ha dado a sus proyectos su sucesor en el puerto. En este tiempo también han menudeado los roces con los socios nacionalistas.
-¿Está satisfecho con el inicio del mandato?
-En estos cien días hicimos cosas francamente notables: consolidamos un gobierno de coalición, aseguramos temas que llevaban décadas pendientes y, adicionalmente, logramos una muy importante cooperación de la Xunta y el Gobierno central. La realidad es que hemos hecho en cien días, y no es un tópico, más que en los últimos cuatro años. -¿Quién le ha dado más quebraderos en este periodo, el PP desde la oposición o el BNG como miembro del gobierno? -El Bloque no me da ni un quebradero de cabeza. El BNG es un socio leal. Conseguimos un gobierno de coalición que funciona bien, diría que mejor que el gobierno monocolor anterior. Que nadie olvide que expulsaron a un concejal que había hecho muchas cosas de las que presumía Corina Porro. -Entonces, ¿Santiago Domínguez es un aliado fiel? -Sí, ambos partidos son leales. -Los roces que se han producido pueden considerarse normales o están en la estela de lo ocurrido hace cuatro años... -¡Ya le gustaría al PP! Ni siquiera son roces. Estuve en un Gobierno de España y los conflictos entre ministros eran frecuentes. Sin duda hay muchos menos en el gobierno municipal, sólo las discrepancias normales que tiene que haber. Aparecerá un problema cuando votemos de forma distinta. -¿La existencia de un vicealcalde nacionalista impide a los ciudadanos visualizar que sólo hay un alcalde? -Los ciudadanos visualizan bien donde está cada uno. Este es un gobierno de coalición con dos fuerzas, con un alcalde y un teniente de alcalde. Ya hice muchas cosas en política para preocuparme de eso. -¿Los ciudadanos han notado en algo el cambio de Corina Porro por Abel Caballero? -Hombre, sí, muchísimo. En Vigo hay ahora un gobierno con peso político, al que se atiende y respeta, y que está empezando a desarrollar proyectos. -Otro análisis podría ser: roces con el Bloque, malas relaciones con el PP, jarro de agua fría de su sucesor en el puerto y tensiones con el PSOE por el área metropolitana. ¿Qué enemigo le queda a usted por encontrar...? -Uno a uno. El entendimiento en el gobierno es bueno, el PP aún no se enteró de que perdió las elecciones y tengo respaldo total del PSOE, en Vigo y en Galicia. -Se olvida del puerto... -Eso es más local, no es un ámbito político de envergadura. Mis planes en el puerto son irrenunciables. Demos tiempo y verá cómo lo del puerto se arregla, y quede claro mi respaldo al planteamiento del presidente. -Caramba, parece la cuadratura del círculo... -Más claro: estoy convencido de que mis proyectos irán adelante. Nadie dijo lo contrario. -Para concluir, ¿cree que tiene la suficiente cintura política ante las críticas? -No es cuestión de cintura, es la defensa de la honradez. En eso soy intransigente. Algo que me disgusta es la mentira consciente, pero en general acepto bien las críticas.