La grúa municipal suele retirar una media de dos coches diarios que se encuentran mal estacionados
19 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.baiona | La temporada alta vuelve a abrir el debate sobre el comportamiento de la policía local respecto a los conductores que dejan mal aparcados sus vehículos en la vía pública.
Los vecinos y visitantes se quejan de que existe un desmedido afán recaudatorio y una persecución a los turistas.
Una muestra de ello se vivió el miércoles pasado. Era un día festivo y como tal los transportistas no realizaron trabajos de carga y descarga en el municipio. Sin embargo, los agentes multaron a los coches que estaban estacionados en la zona de línea amarilla de la calle Elduayen durante la hora del almuerzo.
La medida causó indignación. «Hemos venido a comer a un restaurante y a la vuelta nos hemos encontrado con que nos han puesto una multa por tener el coche en este lugar, donde no molesta a nadie, sinceramente, es la última vez que vengo a Baiona, la próxima vez pasaré de largo y llegaré hasta A Guarda porque esto es un abuso, así se están cargando el turismo», se quejaba uno de los conductores afectados.
Sin embargo, en el Ayuntamiento afirman que las multas que se están imponiendo durante esta temporada son las «justas y necesarias». El inspector jefe de la policía local, Pedro Alonso, estima que desde el pasado mes de julio se han puesto aproximadamente 350 multas y la grúa ha retirado un promedio de dos vehículos diarios.
Medidas necesarias
El alcalde, Jesús Vázquez Almuiña, negó que exista una gran presión, aunque reconoció que es necesario controlar zonas que son vitales para el tráfico como la calle Elduayen, con el fin de evitar que se produzcan atascos, que podrían ser fatales ante casos de emergencia. «Tratamos de reforzar la vigilancia en zonas críticas para evitar colapsos, porque la población se multiplica por cuatro en verano y por diez en los momentos de mayor afluencia de visitantes», afirmó.
La policía local estima que en un solo día festivo pueden llegar más de cien mil personas a la villa, lo que obliga a hacer un esfuerzo de vigilancia y control para mantener la fluidez del tráfico.