Temor vecinal en el Casco Vello por los disparos a gaviotas

La Voz E. V. P. | VIGO

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Un ejemplar cayó abatido a los pies de un peatón en la rúa Cesteiros La Policía Local abrirá una investigación si se presenta una denuncia oficial

03 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?lgunos vecinos de los bares cercanos a la plaza de la Constitución, en el Casco Vello, aseguran que el pasado domingo por la mañana oyeron disparos y, segundos después, una gaviota cayó desplomada a sus pies. «Es obra de un francotirador. Caminaba por la rúa Cesteiros y el ave cayó en picado al suelo. Vi un gran agujero en su cuerpo», relata un testigo. El calibre era mayor que el de un balín. «El disparo fue efectuado a una distancia de 20 metros o más y este tipo de pequeña munición no la hubiese matado», asegura una de las personas que presenció el ataque. El testigo añade que el tiroteo fue denunciado por otros ciudadanos a los agentes de la policía local que patrullaban por el lugar. Pero la oficina de denuncias del 092 niega haber recibido ninguna queja en los últimos días. «De suceder algo así nos llamaría la atención al leer los partes. No es algo que se olvide fácilmente», afirma un portavoz policial. La jefatura abrirá una investigación si surgen nuevos incidentes. Los paseantes de la plaza de la Constitución descubrieron ayer dos ejemplares muertos sobre el tejado de una cafetería de la plaza. ¿Demasiada casualidad? Algunos ya especulaban sobre si el supuesto francotirador del Casco Vello habría actuado otra vez. Como no se distinguía ninguna herida de bala, existe la posibilidad de que la muerte sea accidental o por enfermedad. Invasión Fuentes de la Asociación Veciñal del Casco Vello desconocían ayer que exista una matanza sistemática de aves marinas en el barrio y muchos menos a tiros. «Sempre hai paxaros mortos pero é na zona do porto», comenta un residente. ¿Cuál podía ser el móvil de los disparos? En una cafetería de la plaza da Constitución también desconocían el tiroteo pero confirman que el bello escenario ha sido invadido por las gaviotas y palomas. «Se tiran en picado para robar la comida a los clientes de las terrazas. Son un peligro. El otro día, una gaviota se subió a una mesa y se tragó un churro de un señor que tomaba un café», afirma una camarera.