«Cuando paso por mi casa aún miro al suelo por si veo algo»

VIGO

Qué fue de | Orly Reguera, superviviente del desplome de un edificio en Eduardo Iglesias ANTECEDENTES El jueves se cumplieron dos años del derrumbe de un edificio antiguo en pleno centro de Vigo del que este joven salió ileso. Ahora se ha comprado un piso nuevo con una hipoteca a 30 años

20 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Volvió a nacer el 19 de abril del 2005, cuando salvó la vida por minutos antes de que se derrumbara el edificio de la céntrica calle Eduardo Iglesias, en el que residía con su familia. Ahora Orly Reguera, un joven de 32 años, no quiere ni oir hablar de inmuebles centenarios como aquel en el que residía y que se vino abajo. Desde hace casi un año vive en un piso de sesenta metros cuadrados situado en la calle Progreso, que se ha comprado gracias a una hipoteca a treinta años. «El piso es nuevo, no estaba yo como para meterme en uno antiguo, después de lo que me pasó», comenta. Sin embargo, asegura que no está traumatizado y cree que ya lo tiene bastante superado. Lo que no ha logrado es mirar para otro lado cuando pasa cada día por su antiguo hogar: «Cuando paso por mi casa aún miro al suelo de vez en cuando por si veo algo». Pese a quedarse con lo puesto, su carácter, nada materialista, le ha ayudado a prescindir de muchas cosas y a no mirar constantemente para atrás. Eso sí, reconoce que ha destinado un presupuesto al nuevo ajuar, la mayoría productos de primera necesidad, y que hay objetos irrecuperables por su valor sentimental. Respuesta De momento, no sólo no ha recibido indemnización alguna, sino que no sabe nada del proceso, pese a haber transcurrido dos años. «Es curioso que la justicia tarde tanto en resolver, para ser justa debería tener inmediatez», explica el joven. Pone como ejemplo su caso y advierte sobre la impotencia que se siente «porque si no tuviera recursos estaría viviendo debajo de un puente». El trabajo le ha permitido salir adelante, aunque para ello haya tenido que hipotecar su vida. Lo importante es que ha logrado salvarla de pura casualidad. Aquellla madrugada Orly Reguera regresaba a su casa, una vez concluido el trabajo en el turno de noche de Citroën, y observó una grieta en la pared. Pocas horas después, en torno a las nueve de la mañana, se despertó sobresaltado y alertado por un sonido crujiente. Por si eso fuera poco, su perro Anuk ladraba agitado y nervioso. Fue entonces cuando vio una grieta que se extendía por la habitación y la arenisca que caía del techo. Para salir Orly tuvo que esquivar el marco desencajado de la puerta. Lo derribó, cogió al perro y bajó para avisar a los obreros de la obra contigua. Instantes después, a las 9.19 horas, el edificio de las inmediaciones de Príncipe, desaparecía del mapa.