Para requesón, As Neves

La Voz

VIGO

GUSTAVO RIVAS

27 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

O tal vez antes. El caso es que en As Neves, muy especialmente en la parroquia de Cerdeira, se fabrica desde siempre uno de los mejores requesones de España. El mejor según el alcalde, Raúl Castro. Lo malo (y a la vez lo bueno), es que no se encuentra en cualquier parte. Es el peaje que se ha de pagar por poder catar un producto que sigue realizándose con métodos artesanales, casi como lo hacían aquellas mujeres que ayudaban a reponer fuerzas a los peregrinos. Porque por As Neves pasa una de las variantes de la ruta portuguesa, el Camiño dos Frades. Inevitablemente, los caminantes hacían parada y fonda en Pousadouro. No se sabe bien por qué les gustaba tanto el sitio, pero no se descarta que fuera por la comida. Cada año desde hace quince, figura en el calendario festivo de As Neves una feria gastronómica con el requesón y la miel como protagonistas, cuya fama no ha parado de crecer en cada nueva edición. Ayer desembarcaron en Vigo buena parte de sus protagonistas para contar y cantar las excelencias del producto. El caso es que aquí se plantaron, entre otros, el gerente de la cooperativa que fabrica el requesón, Alejandro Martínez; el ya citado alcalde, y algún otro miembro del gobierno local, como Miguel González. Todos ellos bajo el paraguas de Turismo Rías Baixas. Lo hicieron cargados de requesones (y de miel), cosa que los periodistas agradecimos mucho, ya que la cita fue a la hora del desayuno. Alejandro explicó que podrían vender mucho más, pero que no quieren dar saltos en el vacío. De momento el producto puede encontrarse en restaurantes y tiendas delicatessen desde la frontera del Miño hasta Santiago y en contados establecimientos de Madrid o Cartagena regentados por gallegos. La explicación es que apenas fabrican 400 o 500 kilos por semana. El objetivo inmediato es duplicar la producción con la premisa de no caer en tentaciones industriales al uso. Se agradece. Casi todos. El hecho de no llevar sal confiere al requesón de As Neves el valor añadido de llevarse bien con lo dulce y con lo salado. Con miel como lo degustamos ayer, o con azúcar, con mermeladas con zumo de naranja..., pero también con anchoas, con pimientos del piquillo y hasta con vino. La sabiduría popular dice que en cuestión de caldos le va especialmente bien el de Rubiós. Para algo es que produce aquella tierra. Es uno de los contados tintos de la Denominación Rías Baixas, cuya tradición tampoco quieren perder los nevenses. De ahí la fuerza con la que ha nacido la cooperativa de Rubiós, que preside Antonio Méndez y que cuenta con 105 socios. En total 70 hectáreas de buenas cepas de sousón, espadeiro y caíño, que en la última cosecha se han traducido en 300.000 botellas. Antonio Méndez sostiene que es un vino que puede codearse con los mejores de España. Ante la cara de interrogante que se le puso a una servidora dijo tajante «eso es que no lo conoces». Pues no, tuve que reconocer. «Eso lo arreglamos ahora mismo», añadió y, sin darme tiempo de reaccionar, plantó un par de botellas sobre la mesa. «Ya me contarás». Lo haré, respondí. Me explicó también que la cooperativa está empeñada en recuperar para el Condado blanco la categoría que siempre tuvo, y que se devaluó fruto de las mezclas que se hicieron. Ahora sólo entrará en las cubas treixadura, albariño y loureiro. Nada como los clásicos. La cultura salina de Vigo ya no la niega nadie. Nuestros antepasados no sólo conocían las técnicas de salazón, sino que como demuestran los últimos hallazgos arqueológicos, las dominaban como nadie. Tal vez por eso el FROM ha elegido nuestra ciudad para presentar El estanco de la sal en Galicia, un libro que firma el historiador Juan Juega Puig. Será el viernes (19.30 horas, Centro Social Caixanova) y contará con la ministra de la mar salada (y del requesón de As Neves, y del vino de Rubiós...) Elena Espinosa. A ésta le gusta muy mucho tener en su agenda algún acto oficial por Vigo o alrededores los fines de semana, sobre todo porque eso significa que podrá pasarlo en casa, con su gente. Y seguro que éste le gusta especialmente, porque acaba de cumplir años e igual cae una fiesta sorpresa. Felicidades con algún día de retraso. El flamante director de la factoría viguesa de Citroën, Pierre Ianni, y Corina Porro tuvieron ayer su primer encuentro oficial. Distendido y amable. Y no tanto porque la alcaldesa le confirmara que siempre podrá contar con la complicidad del Concello para lo que necesite, sino porque descubrieron que comparten afición por el golf. En el poco tiempo que lleva en Vigo Ianni ya ha tenido oportunidad de practicar su swing en los campos de Moaña y Mondariz. Corina le explicó que desde que está al frente de la corporación no le ha quedado más remedio que aparcar los palos porque la tarea de gobierno le ocupa casi todo el día. Es lo que hay.