Pájaros espantapájaros

Xulio Vázquez VIGO

VIGO

GUSTAVO RIVAS

Reportaje | Seguridad en el aire Halcones amaestrados sobrevuelan cada día el aeropuerto de Peinador para evitar que los aviones puedan colisionar con las aves en las maniobras de aterrizaje o despegue

24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Una mañana cualquiera cientos de personas se disponen a embarcar en el aeropuerto de Peinador, totalmente ajenas a otro vuelo que protagonizan unas aves muy especiales: los halcones. Tanto en el despegue como en el aterrizaje de los aviones, la seguridad de los pasajeros, curiosamente, puede estar directamente relacionada con el «trabajo» que hacen ese tipo de pájaros. Resulta que Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), adscrita al Ministerio de Fomento, viene utilizando en algunas terminales a pájaros de espantapájaros, para evitar posibles coalisiones con las aeronaves. Una cuña de la misma madera y con resultados excelentes. «Los halcones son aves rapaces. Sus patas terminan en garras largas y fuertes. El pico es relativamente corto, grueso y curvado hacia bajo...». Así los describía, con su voz peculiar, Félix Rodríguez de la Fuente. En 1968 se le ocurrió la idea de utilizar a halcones peregrinos en Barajas para limpiar el cielo de cualquier ave que pudiera poner en peligro el vuelo de los aviones, cuando ya se habían empleado inútilmente otros medios. Otro naturalista famoso por sus filmaciones fue el cubano Rafael Martínez Smith. Desde 1989 Veinte años después, el método Rodríguez de la Fuente se pone en práctica en Peinador de la mano de los naturalistas vigueses Luis Larranz y Gustavo Montenegro. Fue en el año 1989 y, desde entonces, continúan haciéndolo. No lo consiguieron a dedo, sino por concurso público y su trabajo diario en el aeropuerto adquiere la misma importancia que podrían tener los bomberos. Pero su principal enemigo no es el fuego, sino las gaviotas, que pueden ser absorvidas por las turbinas de las aeronáves y ocasionar una explosión catastrófica. Trabajan de sol a sol con los halcones, porque se trata de aves diurnas. Unos metros más allá de la zona de embarque, limitando con el Club de Golf, disponen de unos pequeños barracones, acondicionados para albergar en este momento a sesenta aves de esta especie. Principalmente, halcones peregrinos, sacres y, en menor medida, a las auténticas estrellas: lo gerifaltes, que bien hacen honor a su nombre. Son majestuosos, de color blanco con pintas marrones o negras y muy cotizados para la cetrería, pues pueden llegar a valer más de 20.000 euros. Entre todos ellos, se zampan cada mes una caja de 15 kilogramos de codornices. Cría de híbridos Los dos naturalistas vigueses no se limitan a soltar a los halcones para sus vuelos sobre Peinador. En las mismas instalaciones, se dedican a la cría de híbridos, mezclando peregrinos y sacres con gerifaltes. Suelen extraer el semen a algún macho (no sin cierta oposición por parte de la rapaz, que prefiere el método natural) para inseminar a una hembra. Una vez que ponga, los huevos pasarán a una incubadora. Disponen de un microscopio para estudiar el semen de los halcones, para utilizar el de mejores condiciones para la reproducción artíficial. Una cámara permanente, situada en el habitáculo de las aves y conectada a un monitor de televisión, les informa al instante si se produce alguna puesta de huevos. El tamaño puede superar al de las gallinas, pero con pintas. Una caperuza y un puño de cuero, junto con un señuelo, es lo que emplean Larranz y Montenegro para echar a volar a los halcones, además de un silbato para reclamar su retorno. Los meten en una furgoneta ranchera y se desplazan por una carretera perimetral a la pista de aterrizaje, donde los sueltan veinte o treinta minutos. Sesiones que repiten durante el día, sobre todo si hay una alerta por la presencia en la zona de gaviotas.