Los afectados denuncian el desinterés de la promotora por potenciar el área comercial
28 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El Centro Comercial Gran Vía es una ruina, al menos para el pequeño comercio que denuncia sentirse estafado por unas promesas de negocio que no se están viendo cumplidas. «Nos morimos de asco», afirma la arrendataria de un local de 30 metros cuadrados por el que tiene que pagar 4.000 euros mensuales de alquiler. En su caso están negocios de restauración, bisutería, ropa... con rentas que oscilan entre 2.500 y 9.000 euros mensuales, inasumibles para quienes, como Jesús, (nombre supuesto de un arrendatario) a las seis de la tarde lleva de caja 80 euros. «Nos vendieron el oro y el moro, nos mostraron unos estudios de mercado que ahora vemos que no tenían nada que ver con la realidad», afirma María, otra empresaria del área comercial, que tampoco quiere revelar su identidad. Dice que la gente tiene miedo a hablar, a reconocer el fracaso del negocio, y a sufrir presiones por parte de la promotora del centro. «Les hemos pedido que rebajen los alquileres porque sus previsiones de ventas no se cumplen, y la respuesta que nos dan es que cerremos y que nos marchemos», explica esta afectada. Miedo al fracaso Existe también un temor a dañar la imagen del centro comercial. «No sabemos hasta qué punto denunciar una cosa así va a ser bueno o malo para que vengan clientes, pero muchos estamos desesperados, hay gente que lleva meses sin pagar el alquiler», afirma Jesús. Los comerciantes reconocen que es un mal momento en general para las ventas, pero se quejan de deficiencias de gestión que, según su versión, no contribuyen a mejorar las ventas. «Faltan negocios como parafarmacias, quioscos o estancos; faltan campañas de promoción, faltan actividades o actuaciones que atraigan al público durante la semana... no se hace nada», explica otro afectado. Sólo las multinacionales parecen ser capaces de sobrevivir con las ventas de los sábados, el único día fuerte del centro comercial, según reconocen los comerciantes. «Ellos resisten porque sacan de unas tiendas para cubrir los gastos de otras, pero eso sólo lo pueden hacer Inditex, H&M y dos o tres más», cuenta un inquilino. No ha cerrado ningún local, aunque algunos ya están en liquidación y otros, con la colección de primavera ya en los escaparates, pensando en el cierre si las ventas de la campaña de verano no remontan.