Los concellos afectados por el deterioro de la línea de tren preparan una queja conjunta Las paradas entre Vigo y Ourense carecen de servicios básicos y presentan un estado ruinoso
21 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.En el corredor del Miño están hartos. Los vecinos que de los municipios por los que discurre la línea de ferrocarril entre Vigo y Ourense se han cansado de esperar el tren en estaciones ruinosas. Algunas carecen de luz. Otras no tienen puertas, ni ventanas. Todas lucen goteras, y basura. Y la mayoría no dispone ni de los horarios del tren, ni de servicio alguno que informe sobre si el convoy va en hora o está cancelado. De ahí la indignación, que hace que los alcaldes de la zona estén decididos a unirse para protestar. «Llevamos años quejándonos a Adif y a Renfe y les da igual. No hacen nada. No responden. Igual es el momento de que nos unamos todos e intentemos hacer un poco de presión, porque se está perdiendo el uso del tren y a Adif parece que no le importa», se lamenta el alcalde de Salvaterra, Arturo Grandal. Y su estación no está entre las más deterioradas, gracias a que el Concello se encargó de dotarla de servicios tan básicos como la luz. «Es triste que tuviéramos que hacerlo todo nosotros, pero no podíamos permitir que la gente pasará por aquí y viese un apeadero propio del tercer mundo», explica Grandal. «La gente tiene miedo» En otros concellos no quisieron pasar por el aro. Es el caso de Crecente, que luce tres de las estaciones más deterioradas de Galicia, pero el alcalde se niega a pagar unas reparaciones que corresponden a una empresa privada. «Es vergonzoso lo que hacen estos señores. Hay gente, mujeres mayores y chicas jóvenes, que no se sube al tren por miedo. Y no me extraña porque no hay ni luz ni nada», denuncia. Adelanta además que va a llevar a pleno una moción para que los concellos del Corredor del Miño sumen sus fuerzas en una queja conjunta ante Adif y el gobierno central, que en una respuesta oficial al senador socialista Enrique Curiel dan las estaciones por reparadas. Y eso colma la paciencia del regidor, que observa a diario lo mismo que observó La Voz en su visita a los andenes: que las estaciones están al borde del desplome y son un foco de insalubridad. «Están arruinadas, y no son las únicas, porque hace unos días pasé por la de O Porriño y está peor», subraya enfadado. También indignado está el alcalde de Tui, que después de años de quejas tuvo que poner él mismo la luz que hoy alumbra la estación. «Adecentamos un poco la zona de paso de la calle al andén, pero es muy triste que hagamos el trabajo de otros, a los que parece no interesarles su propio negocio», critica. Por eso apoya una protesta conjunta de todos los concellos. Como hace el regidor de As Neves, Emilio Castro, que advierte de los riesgos que entraña el estado de ruina de las estaciones. «¿Qué pasa si hay algún accidente? Pues que es responsabilidad de Renfe, porque las estaciones no son seguras. Pero les da igual. Así que tendremos que presionar todos juntos para que hagan algo», concluye.