La coral Casablanca, de oro

La Voz

VIGO

La Mirilla Con motivo de su cincuenta aniversario, la formación prepara un concierto especial en el que interpretará grandes éxitos populares del último medio siglo

15 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

El mismo en el que nace la Comunidad Económica Europea, que la perra Laika se pasea por el espacio a bordo del Sputnik o que muere Humphrey Bogart, ve la luz en Vigo la coral Casablanca. Toma el nombre del barrio que la vio nacer. No se imaginaba entonces el capuchino Javier de Madrid, padre de la iniciativa que, medio siglo después la agrupación se convertiría, no sólo en la más numerosa de Galicia (está integrada por 120 voces y más de 40 músicos), sino también en la más laureada, amén de en un referente nacional en su género. Ni la coral, ni el Círculo Mercantil, entidad en la que se integró apenas una década después de su nacimiento a propuesta del entonces presidente Camilo Veiga, están dispuestos a que tan redondo aniversario pase desapercibido. Con ese fin están ultimando un programa en el que, en lo musical, pretenden sorprender y en lo social demostrar por qué es una sociedad tan identificada con la ciudad y, sobre todo, tan valorada por los vigueses, como demuestran en cada actuación. De Beatles a Mecano y de Sinatra a Fórmula V Con el fin de hacer un recorrido por la música popular de los últimos cincuenta años, han decidido aparcar su repertorio habitual. El objetivo, en palabras de su director, Óscar Villar, es conjugar música e imágenes para contar la historia de este último medio siglo. Las 120 voces y los 40 músicos que integran la agrupación, ya han empezado a ensayar el nuevo repertorio, que incluye, entre otras muchas, canciones de clásicos como Frank Sinatra, The Beatles, Serrat, Los Panchos, Mecano, Fórmula V... El contrapunto lo pondrá un espectáculo audiovisual, en el que también trabajan ya. En este caso a base de imágenes ligadas a Vigo. Villar ya tiene muy claras algunas. Por ejemplo, afirma que a la hora de interpretar un bolero se impone proyectar esas imágenes que todos tenemos en la retina de emigrantes partiendo desde la Estación Marítima con rumbo al continente americano, o los míticos Seiscientos circulando por la ciudad a la hora de interpretar canciones de los sesenta, o la movida de los 80 cuando toque interpretar algo de esa década. No van a olvidarse de aquella radio a la que estuvo un día pegada toda España, más que nada porque no había otra. Ni de la irrupción de la televisión que, aunque nació un año antes que la coral, no llegó a una parte sustancial de la sociedad viguesa hasta bien avanzados los sesenta. En este capítulo, al margen de otras igual de populares, prevén interpretar la canción del Cola-cao o la del archifamoso Un, dos, tres de Chicho. En definitiva, música que no suele aparecer en ningún repertorio coralino. Será con ocasión del Memorial Camilo Veiga, que habitualmente se celebra cada año a mediados de junio, cuando el público tendrá oportunidad de contemplar y escuchar el resultado del nuevo y singular trabajo. Mucho antes está previsto que vea la luz una publicación en la que, distintas personas e instituciones de la ciudad, vinculadas de una u otra forma a la coral, relatarán su particular visión del grupo. La edición del libro en cuestión pretende hacerse coincidir con la festividad de la Reconquista, dado que fue en esa misma fiesta de 1957 cuando Casablanca se presentó en sociedad con su primer concierto. Por otra parte, rendirán homenaje a los seis integrantes de la agrupación que llevan más de 40 años cantando. Después de tanto tiempo, consideran que se merecen el nombramiento de componentes de honor. Lista de espera Mientras muchas corales tienen serias dificultades para mantenerse, debido a la imposibilidad de sustituir las bajas, para entrar en Casablanca hay lista de espera. Un total de 21 personas aguardan a que alguno de sus integrantes se dé de baja para ocupar su puesto. A todos se les exige pasar una prueba, amén de una disciplina que incluye, además de un abultado programa de actuaciones, tres días de ensayos cada semana. Resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta que todos lo hacen por amor al arte. «Esto es más una religión que un trabajo», asegura Óscar Villar, quien añade que pocos grupos tan numerosos tienen una empatía tan grande y disfrutan tanto con lo que hacen. «Son gente de un paño especial», dice. Sostiene que, en gran medida, son esas buenas vibraciones que se respiran las que han posibilitado tan feliz convivencia durante estos primeros cincuenta años de vida y, fruto de ella, una casi interminable lista de reconocimientos. Entre otros, pueden presumir de la medalla del Festival Celta de L' Orient, o de los primeros premios de polifonía en Torrevieja, de la Canción del Mar de Ferrol o del de honor de la Fundación Gulbenkian de Portugal. Han pisado los de medio mundo, desde el Palau de la Música de Barcelona, a la catedral de Bruselas, el teatro Comunale de Estrasburgo, o el teatro Galdós de Las Palmas. La orquesta, integrada por 45 profesores de nueve nacionalidades, comenzó a acompañar a la coral de forma ininterrumpida en 1991.