IN VICUS | O |
02 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.EN VIGO somos muy, pero que muy, especiales. Eso lo sabíamos o, por lo menos, lo sospechábamos muchos pero, ahora, ya podemos estar seguros porque así lo afirma alguien con conocimiento. ¿Cómo sino se explica que, manifestando el Doctor Arquitecto Zumárraga que, los responsables de analizar el Plan General de Ordenación Municipal en la Xunta de Galicia sólo deben cuestionarlo desde el punto de vista jurídico porque criticar el modelo de ciudad supone hacer política, nos aventuramos a condenar que, en lugar de ejecutar las sentencias firmes de derribo de edificios ilegales se mire hacia otro lado a la espera de que con la aprobación del PGOM se pueden legalizar violando flagrantemente la normativa? ¿Cómo podemos siquiera discrepar sobre un modelo de ciudad que prima la edificación sobre el desarrollo sostenible y que no se atreve a tomar medidas valientes para reorganizar el territorio? Y es que el Plan General de Ordenación Municipal ha sido elaborado por un equipo redactor impresionante, tal y como se indica en su introducción y, en el que salvo error u omisión involuntaria, han participado un catedrático de Economía Aplicada, un doctor en Arquitectura, otro doctor en Derecho, cinco doctores en Sociología, dos profesores de Economía Aplicada, un Arqueólogo, veintiún arquitectos, dos biólogos, dos economistas, un historiador, otros dos ingenieros de caminos, un licenciado en Educación Física, un licenciado en Historia del Arte, un sociólogo urbanista, tres licenciados en Sociología, tres técnicos superiores en proyectos urbanísticos y operaciones topográficas, otros tres estudiantes de arquitectura y, finalmente, siete estudiantes de Sociología además de otros asesores diversos. En total, un poco más de sesenta personas, un sexto de ellas estudiantes, para una ciudad con una población de prácticamente 300.000 habitantes, con una media anual de 2.000 jóvenes que obtienen una licenciatura y una extensión de más de un centenar de kilómetros cuadrados, lo que supone, aproximadamente, un experto por cada cinco mil vigueses, treinta y tres licenciados y 1,6 kilómetros cuadrados. Definitivamente somos unos pueblerinos, ignorantes y desagradecidos sin argumentos legales para cuestionar un trabajo, cuya millonaria minuta hemos pagado.