La semipeatonalización que suponen los planes de humanización implica que algunas de las calles sigan manteniendo el tráfico rodado casi como hasta ahora y en otras se dé con mayor claridad prioridad a los viandantes. En todas, sin embargo, se reduce de manera drástica el espacio destinado al aparcamiento de vehículos, única forma de ganar espacio para el peatón. En el área afectada por este proyecto, que totaliza unos 60.000 metros cuadrados, se mantienen dos ejes centrales para la circulación rodada aunque con un sólo carril de sentido único (Barcelona y Zaragoza) mientras Zamora queda destinada de manera preferente al peatón. No obstante, por esta última también podrán circular los vehículos. Aceras anchas Dada su anchura, Regueira, Tarragona e Hispanidade tendrán doble dirección pese a lo cual dispondrán de aceras en cada lado de la calle de 4,15 metros a cambio de mantener el estacionamiento de vehículo sólo en uno de los lados. En Barcelona e Islas Baleares las aceras será de 3,5 metros, las más estrechas, y en el resto de las calles oscilarán entre 3,65 y 3,75. Al margen de Zamora, cinco perpendiculares a Gran Vía tendrán un tratamiento preferencial para el peatón: Salamanca, Sevilla, Valencia, Islas Canarias y Ramón y Cajal. En todas ellas el Concello tratará de evitar que soporten otro tráfico rodado que no sea exclusivamente local.