Temporada de propósitos

La Voz

VIGO

Es un propósito que me hice el 2 de noviembre, que fue el día en que los bomberos de Vigo presentaron en vivo y en directo (con todo lo que eso implica) su ya archifamoso almanaque. El caso es que por una vez (confío en que sirva de precedente) no me ha costado ningún trabajo cumplir. Sé de antemano que lo de la hora diaria de ejercidio sin falta (pero sin falta, sin falta) no va a tener el mismo éxito. Y que la buena intención de comprar (y leer) un libro cada semana va a terminar en eso, en una buena intención. Y que no inmutarme cuando el coche de atrás, para insinuarme que con el límite de 50 por hora sólo cumplen los tontos, vaya cuasi rozando la defensa del mío será igual de imposible que doctorarme en Ingeniería de Caminos. Y que... En definitiva, tantos y tantos propósitos incumplibles por A, por B e incluso por H. Menos mal que, gracias al calendario bomberil, cuando el próximo 31 de diciembre haga balance, ya sé que el haber no estará en blanco. Ahora ya sólo falta que regresen de Adelaida (Australia) con un montón de medallas bajo el brazo. Porque no hay que perder de vista que fue para costearse el viaje para lo que decidieron lucir sus musculados torsos. Pues eso. En este caso el propósito no es de una servidora, que ya tiene el restaurante en su lista de santuarios culinarios a visitar, sino de Pedro Solbes. Hace tiempo que el ministro de Economía se había prometido recalar en Baiona sin los agobios (ni la implacable agenda) propios del cargo. Vamos, por puro placer. Para el cuerpo y para el espíritu. Que no sólo de cuadrar cuentas puede vivir el hombre. Pues también Solbes podrá presumir este año de haber cumplido. Ayer, sin ir más lejos, se dio el lujo de compartir paseo en familia a la orilla del mar con un grupo de amigos. Y, lo que es mejor, saborear algunos de los más preciados pescados de la ría, preparados como sólo en casa de Mariano saben hacerlo. Conociendo la debilidad que Elena Espinosa siente por el Fonte de Zeta, estaría por asegurar que fue precisamente la ministra la que le sugirió que no dejara de visitar el establecimiento. Que si la recomencación viniera de otro colega, igual se la habría saltado, pero viniendo de la responsable de Pesca... Visitar belenes Le prometí a una amiga forofa de esta liturgia navideña que sí, que este año, la acompañaría en su periplo por este tipo de instalaciones. Pero los días van pasando y mucho me temo que, una vez más, tendrá que realizar la excursión sola si, de verdad, quiere comprobar que la creatividad belenística es infinita. Especialmente dedicadas a ella van las fotografías centrales de la página. A ver si así la regañina que ya sé que me espera es más suave. Sí, aunque a primera vista no lo parezca, se trata de sendos nacimientos. Los dos con premio. El primero puede contemplarse en Salceda de Caselas. Lo hicieron los niños de cuatro años (ayudados por sus madres) del Colegio Rural Agrupado Raíña Aragonta. La originalidad radica en que eligieron mazorcas como material para confeccionar a los personajes principales. No menos originalidad demostraron los ganadores del concurso de belenes organizado por los comerciantes del Baixo Miño. El jurado, integrado por Antón Ferreira, Ricardo Rodríguez y Rodrigo Fernández, se decantó al final por el de las conchas. Por cierto que casi todos los concursantes encontraron la inspiración en la cocina. Lo digo porque el segundo premio fue para uno realizado con castañas y el tercero para otro hecho con patatas. ¡Buen apetito!