«Rayitas» de coca para los amigos

E. V. Pita VIGO

VIGO

Crónica | Juicio por venta de drogas a través del teléfono móvil

29 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Un joven acusado de traficar con droga, Antonio A.L., alegó ayer que los 6 envoltorios de cocaína que, supuestamente, tenía en su poder eran para repartir entre sus amigos. El imputado se enfrenta a un castigo de cinco años de prisión. El juicio se celebró ayer en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. Sus allegados ratificaron en el juicio que la pandilla solía poner un bote de 50 euros para comprar entre todos alrededor de un gramo de cocaína que iban a consumir durante una fiesta o cuando salían de marcha por la zona de pubs de Vigo durante los fines de semana. Otro amigo dijo que, por su condición de casado, enviaba mensajes por móvil al acusado para que le comprase droga para él, generalmente los fines de semana, cuando quedaban para salir de juerga y a escondidas de su esposa. Asegura que la cocaína se la adquirían a «un chaval de la calle Churruca». En una ocasión envió un mensaje con este texto: «Medio, por favor. Mañana pasta». Uno de los testigos admitió que compró cocaína en siete ocasiones a su amigo y compañero de trabajo. «En realidad, le pagaba mi parte porque todos poníamos un fondo en común», afirma. Jugar a la Play Station El testigo señaló que las compras de droga las hacía cuando toda la pandilla quedaba en casa de uno de ellos para jugar con la consola de videojuegos Play Station. «Nunca hubo una compraventa» de estupefacientes. Otro testigo recalcó la gran amistad que le unía al sospechoso y dijo que compraba la cocaína para consumir en fiestas y cenas. «Él era el encargado de conseguirla», comenta. Dice que la consumían dentro de su coche. Otro añadía que ponían entre todos 50 euros por un gramo, «que pagábamos entre los tres». La Guardia Civil tiene otra versión. Un mando policial que dirigió la operación sostiene que llegaron a la pista de Antonio A.L. tras la captura de un pequeño vendedor de droga detenido en Pazos de Borbén y su suministrador de Cabral. El vendedor principal resultó ser un tal «Cebo» o «Cebolas», quien conducía un Volkswagen Golf. El 5 de agosto del 2005, la Guardia Civil arrestó al sospechoso cuando conducía su coche. Éste lanzó una cartera por encima de un muro de cemento. Los agentes recuperaron el objeto y confiscaron seis envoltorios con una sustancia blanca y que pesaba cada uno 0,9 gramos. Dentro del coche apareció una mochila con siete trozos de hachís y 475 euros. La Guardia Civil inspeccionó la agenda del teléfono móvil del sospechoso. Luego, obtuvo una orden judicial para examinar todos los textos SMS que contenía la memoria. Según los agentes, los mensajes parecían peticiones de clientes para comprar droga. La operación contra el menudeo de droga se cerró con 17 detenidos. El fiscal mantuvo la petición de castigo inicial de cinco años de cárcel al considerar que el sospechoso se dedicaba al tráfico de droga y no a buscar dosis por encargo de sus amigos para luego consumirla en grupo.