La Villa de París, un gran comercio en Porta do Sol

Memoria de Vigo Inaugurado en 1893, fue un ejemplo del prestigio alcanzado por el comercio local en la ciudad y fuera de ella


Es un caso, éste de La Villa de París, que queremos trascienda más allá de su propia historia. Porque es uno de los diversos ejemplos que podríamos poner de establecimientos comerciales de larga trayectoria que tuvieron prestigio en la ciudad y aun fuera de ella. En el caso de La Villa de París nacía en abril de 1893 en la calle del Príncipe, desde donde se trasladaría a Porta del Sol, aunque también contó la misma sociedad con otro local en Príncipe durante largos años. El propietario inicial fue el vallisoletano Teodoro Gómez Cuirieses, de Villalón de Campos, que por aquellos mismos años se convertía también en uno de los socios fundadores del Centro de Instrucción Mercantil, que a principios del siglo XX evolucionaría hasta ser el Círculo Mercantil e Industrial y así continuaría hasta hoy. En aquellos primeros tiempos, La Villa de París, que nosotros pudimos conocer todavía en los años sesenta del siglo XX en el mismo emplazamiento, era lo que se llamaba una tienda de novedades. Había de todo en lo tocante a artículos de calidad, desde cortes de traje a corbatas, pasando por lanería, percales, franelas o géneros de punto. El traslado a Porta do Sol, donde ocuparía tradicionalmente los números 6 y 8, se produjo también en abril, como la inauguración, pero en 1897. Aquel establecimiento jugaría también un papel complementario, como todos los de cierta categoría de su tiempo inicial y de una buena parte del siglo XX. Era al propio tiempo que comercio, escaparate del arte, dado que no existían por entonces salas de exposiciones. Probablemente la primera muestra artística que presentó fue la de Elina Molíns, una pintora de familia muy conocida, apellido que se mantiene en Vigo. Elina en concreto había sido discípula de Francisco Pradilla, excepcional plástico español que estaba enamorado de Vigo y aquí dibujó algunas de sus piezas cotizadas, entre ellas una dedicada al monte de A Guía. Años después, ya avanzada la primera década del siglo pasado, otro de los expositores sería el fotógrafo José Gil, que se convertiría en poco tiempo en el primer industrial del cinematógrafo en el sur de Galicia. Entre otros comercios importantes de la época, establecidos incluso en las inmediaciones de La Villa de París, cabría resaltar varios, pero de manera especial El Nuevo Mundo, camisería a la medida que también en la segunda parte del siglo XX seguía existiendo en Vigo, y recibía a la clientela más selecta de la ciudad. También ocupaba local en Porta do Sol. Al lado también del comercio que nos ocupa estuvieron los almacenes Simeón, igualmente de ancho y largo prestigio comercial. Sin olvidar a El Louvre, Casa Bravo y, por supuesto, Maison Blanc, que era sucursal de La Villa de París y con tanta aceptación como la central. Nuestro buen comercio tiene tradición.

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