«Los marineros gallegos son quienes más me comprenden»

Laura Míguez Rúa
L. Míguez VIGO

VIGO

XOAN CARLOS GIL

Entrevista | Álvaro de Marichalar El aniversario del Náutico trajo ayer a Vigo al conocido deportista para dar una conferencia sobre su último recorrido entre Hong Kong y Tokio y hablar de otros de sus récords

18 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?on más de 24 años de experiencia a sus espaldas, mientras el panorama internacional se hace eco de sus hazañas, en España la «losa de su apellido», como el mismo declara, lo eleva más a los titulares de la prensa del corazón, por su parentesco con la familia Real, que a los deportivos, de donde Álvaro de Marichalar procede. -No es la primera vez que visita la ciudad. -Ya estuve aquí dando más charlas, y además la Ría de Vigo fue uno de los lugares en los que recalé tanto en el 94 como en el 98. -¿Qué le parecen las aguas gallegas para navegar? -La costa de Galicia es muy complicada, pero las Rías son un remanso de paz y de gran belleza sólo comparable a la del norte de Europa. Además, la gente de aquí es muy amable, especialmente los marineros, que son quienes más me comprenden porque saben las dificultades de la mar. -En la conferencia hablará de algunas de las trayectorias que ha realizado ¿qué le mueve a hacerlas? -Tengo seis motivos fundamentales: llevar la bandera de España por el mundo, batir récords, promocionar la vida sana, denunciar las artes de pesca ilegales, recolectar fondos para ONG y promocionar el respeto a la naturaleza. -De hecho, uno de sus recorridos era para denunciar la tragedia del Prestige. -En 2003 hice una travesía para protestar por el uso de los barcos basura para transportar sustancias peligrosas, porque el Prestige no es el único. Claro que el verdadero culpable fue el armador, que tuvo la desfachatez de permitir que ese barco viajara. -¿Qué consecuencias físicas le provocan estos viajes? -Son jornadas en las que permanezco entre 12 y 16 horas navegando de pie así que tengo problemas en los pies y en las manos, de heridas por rozaduras que no cicatrizan por la sal del mar. Sólo navego dos meses al año, más o menos, pero el resto del año intento mantenerme en forma corriendo todos los días y navegando los fines de semana en la costa cantábrica, que es muy dura y es un buen entrenamiento. -¿A qué peligros se tiene que enfrentar? -Se viven situaciones muy complicadas que provocan miedo, porque cada día te puedes enfrentar a la muerte en una caída, pero hay que intentar que el miedo no te asuste y puedas conservar la frialdad y actuar. -Su apellido ¿qué consecuencias ha tenido en su actividad deportiva? -Mi apellido ha sido una losa, yo llevo desde el 82 compitiendo, había estado ya quince años navegando cuando mi hermano se casó con la Infanta. El mío es el mundo de la empresa y del deporte y no el del corazón. Ni comprendo ni respeto a la gente que vende su vida. En todo este tiempo mi apellido me ha perjudicado mucho, mientras en el extranjero se hacen eco de mis logros y nadie menciona a mi familia, aquí me ha desvirtuado mucho y se silencian muchas de mis actividades. -¿Cuáles serán sus próximos proyectos? -Entre los recorridos pendientes me queda navegar por la Antártida y también en el mar Pacífico.