Testigo directo | Andrea Iglesias, víctima de un duplicado
30 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A Andrea Iglesias le costó muy cara la recarga de 10 euros en su móvil efectuada en el BBVA de la Porta do Sol una noche del pasado mes de octubre. «Era la primera vez que usaba un cajero para recargar el móvil». Le clonaron la tarjeta y los delincuentes intentaron sacar de su cuenta 1.200 euros cuando ella tenía un límite de 300 por día. El banco la llamó a Segovia, adonde se había desplazado para preguntarle si estaba intentando sacar dinero en repetidas ocasiones en cantidades superiores a su límite. La joven se quedó estupefacta. «Me di tal susto cuando me llamaron que me puse la cazadora encima del pijama y bajé al banco y me puse a llorar. Fue superhumillante. Allí me dijeron que tenía que escribir una carta para el banco y poner una denuncia a la policía. Tal como estaba vestida fui a la policía a poner la denuncia y a los dos o tres días me devolvieron los 300 euros que se habían llevado». Ante estos casos conviene comprobar la entrada de ls sucursal para cerciorarse de que no haya lectores de tarjetas instalados y «a la hora de usar un cajero hay que tirar suavemente de la ranura, por precaución. Si se desprende alguna pieza es que el cajero ha sido trucado», aconseja un policía. El truco del lazo libanés consiste en introducir un trozo de plástico, como una radiografía por ejemplo, doblada que impide la lectura de la tarjeta. En ese momento se acerca el buen samaritano contando que le ha ocurrido lo mismo y que hay que llamar a un teléfono que se apresura a marcar ofreciéndo su móvil al incauto. Al otro lado de la línea se encuentra un compinche que se hace pasar por telefonista del banco en cuya sucursal se está produciendo al estafa. El delincuente que se encuentra al otro lado de la línea, solicita el número de pin para hacer una comprobación e indica que vuelva a la oficina por la mañana. Al día siguiente ya es tarde para el expoliado.