IN VICUS | O |
26 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.REALMENTE somos muy afortunados en Vigo. Contamos con un grupo de mentes preclaras que hacen esfuerzos denodados para evitar que el ritmo de crecimiento y desarrollo de nuestra urbe se vea frenado por las desavenencias políticas entre partidos. Basta con escuchar las declaraciones del representante de los promotores para darnos cuenta de la mala fe de los funcionarios autonómicos empecinados en impedir que el fantástico PGOM sea aprobado. Así, los promotores dicen que frenar esta norma ha supuesto la pérdida de 6.000 puestos de trabajo. Lo que no especifican es que esos puestos de trabajo, cuyo total no justifican con datos cuantitativos, son ocupados, fundamentalmente por trabajadores extranjeros, destacando los portugueses, a los cuales se les pagan sueldos inferiores a los españoles por jornadas de diez o más horas, sábados, incluidos. Denuncian que el suelo urbano disponible se ha reducido y su precio incrementado, obviando que el espacio físico es finito gracias a una construcción desaforada. No explican que en los últimos años el número de promotoras e inmobiliarias se ha multiplicado exponencialmente para atender a una población que no ha crecido al mismo ritmo, que los costes de los solares no justifican los incrementos que ellos repercuten en los precios, que existen numerosas viviendas desocupadas, incluyendo un edificio de la calle República Argentina de propiedad oficial, que con el polígono de Navia hay viviendas más que suficientes para atender la demanda y que son ellos quienes fomentan la especulación. Y puestos a explicar, quizás también debieran aclarar cómo, incluso sin el PGOM, el empleo y Vigo siguen creciendo.