CONTRAPUNTO
08 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Cualquiera que viaje por Estados Unidos en autobús se dará cuenta de que sólo lo usan los pobres y más desfavorecidos, en este caso los hispanos y los afroamericanos. Los blancos van en coche. En Irán, por ejemplo, puede escandalizar que los asientos traseros se reserven sólo para mujeres y los delanteros, de pie, para los hombres. ¿Qué pasaría si un turista inglés desembarcase de un crucero y se subiese a un bus de Vitrasa? Pues que se percataría de que el 80% de los pasajeros son mujeres y el resto emigrantes, estudiantes y jubilados. ¿Donde están los hombres? Ellos van en coche. No hace falta ser un doctor en Sociología para darse cuenta de que la sociedad de Vigo todavía es machista. Si usted ahora viaja en el Metro de Madrid, no apreciará tanta desigualdad de género. ¿Por qué? Porque en la capital tienen trenes de cercanías que acercan rápido al ciudadano a su lugar de trabajo.