Reportaje | Drama en Comesaña Las empresas que construyeron el vial anuncian a dos familias realojadas que no les arreglarán sus viviendas dañadas, y que tampoco pagarán el piso donde fueron instalados
05 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La construcción de una obra pública genera en ocasiones daños a particulares que se justifican siempre en el interés general. De esto saben bien dos familias que ocupaban una vivienda que para su desgracia se ubica junto al nuevo vial. Los trabajos de construcción agrietaron el inmueble hasta el extremo de que tuvieron que se realojados. En principio no se trataba de nada fuera de lo común, pese al tremendo problema que plantea a los interesados. Ambas familias buscaron un piso y una casa relativamente cerca (As Travesas y Navia) y quedaron a la espera de que se repararan los desperfectos. Un año después, con el segundo cinturón inaugurado y en pleno funcionamiento, el acuerdo ha sido anulado por decisión unilateral de las constructoras. Según cuenta Francisco Goberna, en una reciente reunión en la sede de una de las empresas se les notificó que en julio dejarán de pagarles el alquiler y que tampoco es cosa suya la reparación de la vivienda. Vidas truncadas «Hace un año los dos familias que ocupábamos las viviendas llevábamos una vida normal, eso sí, aguantando unas obras como éstas. Cuando empezaron a aparecer las grietas avisamos a los responsables, hasta que ya fue imposible seguir viviendo allí por el riesgo que suponía», explica Francisco recordando la historia. «El acuerdo logrado implicaba que las empresas nos pagarían el alquiler hasta que la casa estuviera reparada. Tuvimos que buscar nosotros los nuevos pisos y desde entonces seguimos esperando. La sorpresa surgió días atrás cuando se echan atrás y quedamos totalmente desamparados». Desde que supieron lo que les viene encima han explicado lo ocurrido al Concello, concretamente al concejal de Urbanismo y por escrito a la alcaldesa. «Realmente estamos molestos pues las empresas siempre actuaron de forma prepotente pese al daño que nos han causado. Mi mujer estaba embarazada y tuvo problemas después de dar a luz a causa del estrés. Y ahora se desdicen de todo. Lo cierto es que nosotros vivíamos allí tan tranquilos y no pedimos a nadie que pusiera una carretera. Tenemos derecho a que se nos resuelva el problema», concluye.