Entrevista | Luis Espada Recarey El defensor de los ciudadanos vigueses asegura que seguirá adelante, pese a la escasa colaboración de algunas áreas municipales. Espera que las cosas cambien con el tiempo
30 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El informe anual del Valedor do Cidadán, presentado el lunes, desveló una vez más la falta de colaboración con esa institución de algunas concejalías como Tráfico, Urbanismo y Medio Ambiente hasta el punto de impedir la tramitación de expedientes. Luis Espada advierte que si esta actitud se generalizase tendrían que cerrar las oficinas de los defensores del pueblo existentes en Europa. -¿Ha pensado en algún momento en cerrar su oficina, tras el estancamiento? -No, no tiraré la toalla, sólo diría adiós, muy buenas, en caso muy extremo, pero haré una reflexión profunda al cumplir los cinco años en el 2007. -¿Cómo han sido estos cuatro años, desde la creación de la figura? -Es un proceso de orballo, muy lento, creo que el Valedor no tiene la culpa y el Concello, unas veces sí y otras, no. La gente cada vez acude más, pero no conoce bien las funciones. -¿Merece la pena el esfuerzo? -El esfuerzo se traduce en un bajo rendimiento. Llamar 17 veces a un concejal (en alusión a Antonio Coello) y esperar veinte meses para que te conteste es desalentador, te duele. Si esta forma de actuar se extendiese tendríamos que cerrar. Pero, afortunadamente hay otros concejales, como Javier Guerra, que colaboran en todo lo que les pedimos. -¿Confía en un cambio de actitud? Espero y deseo que las cosas cambien porque esta figura es importante y está muy asentada en países con larga tradición democrática. Aquí no había esta costumbre y necesita tiempo para implantarse, es necesario consolidarla, pero requiere la implicación de todos. A partir de ahora voy a emitir un informe cada tres o cuatro meses para que todos los partidos políticos puedan comprobar como van las cosas. -¿Se diría que molestan sus toques de atención? -Sin duda, es más cómodo para los políticos no tener al Valedor. Hay muchas cosas que se hacen desde el Concello bien hechas, pero otras requieren un toque. El Valedor es una figura que humaniza, descubre la parte baja del iceberg. Se trata de conseguir mayor calidad de vida a los ciudadanos, de hacer un civismo integrador.