La adicción al juego y a las drogas se duplicó en Vigo en una década

Alberto Magro VIGO

VIGO

La tasa de ingresos hospitalarios por estupefacientes supera en un 127% la media nacional El gasto local en lotería y juegos de azar figura entre los que más crecen de España

29 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

En ningún lugar de España se producen más ingresos hospitalarios por drogas que en Vigo. Y en pocos puntos del país ha subido en los últimos años de forma más espectacular la cifra de gasto de la población en loterías y juegos de azar. El primer dato lo revela el Instituto Nacional de Estadística y lo refrendan especialistas en la lucha contra la droga. El segundo lo hacen público los propios gestores de los juegos públicos y privados de azar y lo confirman en centros de lucha contra la ludopatía, donde aseguran ser conscientes de que la adicción al juego está muy lejos de ser eliminada. Ambas situaciones revelan una preocupante espiral del vicio en el entorno de Vigo, que se produce por causas poco explicables. En el caso del juego, por ejemplo, los expertos aseguran que no está claro que el número de casos se esté disparando, pero advierten de que sí se percibe un aumento considerable de la incidencia de la ludopatía en jóvenes de entre 19 y 26 años. «Pese a todo hay que poner en relieve que hoy la sociedad percibe de forma cada vez más dramática las adicciones», advierte Juan Lamas, director de la Asociación Gallega de Jugadores, la única institución que lucha en Vigo contra las adicciones. Aunque hay informes que dejan claro que el dramatismo parece más que justificado. Como el que revela que en sólo diez años los vigueses han duplicado la cantidad anual que se gastan en las loterías y sorteos que apadrina el propio Estado, que ingresa ya cada año 186 euros por vigués en negocios tan lucrativos para las arcas públicas como la Primitiva, la Bono Loto, la Quiniela o la Lotería Nacional. Basta observar la evolución en la ciudad de la Primitiva para darse cuenta de la magnitud del problema: en 1996, cada vecino de Vigo confiaba al azar del juego público más popular 37,80, una cifra que el año pasado alcanzó los 70 euros. 600 euros por vigués Al mismo tiempo, se disparaba el rendimiento de las máquinas tragaperras, que desde la llegada del euro han multiplicado la cuantía de los premios, sí, pero también la de beneficios: el negocio del juego ya mueve en España más de 26.000 millones de euros al año. Y en esa tarta, el peso de Vigo y su entorno provincial no cesa de crecer. No en vano, el año pasado las Rías Baixas ascendieron en el ránking de juego, en el que se sitúa en gasto por habitante por encima de provincias como Málaga y el resto de la costa andaluza, donde el azar se ha convertido en un importante motor económico. Así, entre juegos públicos y máquinitas y salas privadas, los vigueses entregan ya al azar cada año casi 600 euros por alma. La droga pega fuerte Y si los problemas que genera la adicción al juego son dramáticos, peores pueden llegar los efectos de las drogas. Vigo destaca en este caso como la ciudad de referencia de la provincia que lidera un ránking nacional de lo más negativo: el de las provincias en las que más presentes están las drogas. Las Rías Baixas se han transformado en los últimos años en la zona de España en la que hay más ingresos hospitalarios ligados al consumo de estupefacientes. Concretamente, en los últimos tres años registrados por el Instituto Nacional de Estadística, el entorno vigués registro 116 ingresos hospitalarios por drogas por cada 100.000 habitantes, una tasa un 127% más alta que la media nacional (51 ingresos por cada 100.000 españoles en esos tres años). Y la diferencia es tal que las provincias que siguen a las Rías Baixas en el ránking están muy por detrás: Asturias, la segunda zona más afectada, sufre una incidencia de las drogas un 22% menor que el entorno de Vigo, mientras Madrid registra la mitad de casos por cada 100.000 habitantes y en Barcelona y Valencia se quedan un 35% por debajo. El auge de los estupefacientes se debe sobre todo a dos sustancias: la cocaína y el cannabis. Según explican en el centro de atención al drogodependiente Alborada, el lugar que hace unos años ocupaba la heroína en el mercado es hoy coto vedado de la cocaína, sustancia extremadamente fácil de conseguir en Vigo, donde las dosis de gramo (entre 16 y 20 dosis individuales que se inhalan por la nariz) se cobran a 50 ó 60 euros. Lo mismo ocurre con el cannabis, que se vende a precios demasiado asequibles: por 25 gramos, que sirven para elabora unos 50 porros, piden entre 40 y 50 euros. Y con esos datos extraña poco que los profesionales del Xeral atiendan cada noche de fin de semana a quince jóvenes intoxicados por drogas.