Por cada piso de protección oficial que se construye se hacían cinco en 1993

Alberto Magro VIGO

VIGO

GUSTAVO RIVAS

Hace un decenio el 36% de los nuevos edificios eran sociales, tasa que ha bajado al 7% actual Vigo es, con Ourense, la ciudad gallega en la que menos viviendas protegidas se hacen por habitante

25 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La vivienda de protección oficial no está de moda. Sobre todo entre los promotores y constructores, que reconocen que los pisos protegidos son muy poco lucrativos para ellos. De ahí el acusado desplome de la cifra de nuevas viviendas de protección oficial (VPO). Según revelan informes de los ministerios de Fomento y Vivienda, en los últimos diez años la tasa de edificación de bloques sociales se ha reducido en un alarmante 80%. Y no fue ni por falta de suelo, ni por escasez de demanda, como demuestra el hecho de que en ese mismo tiempo el número de viviendas libres construidas se incrementó en un nada desdeñable 132,5%: el entorno de Vigo ha pasado de los 4.620 pisos libres que se terminaban en el año 1996, a los 10.743 que se entregaron el año pasado, es decir, más del doble en apenas una década. Así se llega a situaciones poco asumibles en Vigo. En la ciudad con las viviendas más caras de Galicia, el número de pisos oficiales que se promueven se ha encogido tanto que por cada hogar de protección oficial que sale al mercado en la actualidad se construían cinco en 1993, el año en el que más peso tuvieron este tipo de viviendas en la oferta inmobiliaria. En aquellas fechas, el 36% de las promociones eran de protección oficial, una tasa que el año pasado se quedó en apenas el 7%, y que en los dos últimos años de gobierno de Jose María Aznar ni siquiera superó el 5% del total de edificios levantados en la provincia. Ese retroceso tan lesivo para el bolsillo de los vigueses, se ve aderezado además con comparaciones muy poco agradables. En el entorno de Vigo, la urbe con los habitantes más hipotecados de Galicia, se levantaron en los últimos diez años 8.910 viviendas asentadas en ladrillo de protección, mientras en A Coruña veían como su parque de hogares asequibles crecía con 10.775 pisos, un 20% más. A la cola de Galicia Y el agravio comparativo gana tamaño si el análisis afecta sólo al período 1999-2005: en los últimos años de gobierno de Fraga y los primeros seis meses del bipartito, Vigo vio crecer los cimientos de 2.478 viviendas de protección oficial, una cifra maquillada con 1.500 pisos que están todavía en ejecución, según explican en la propia Xunta. Es decir, se generó un hogar asequible para cada 290 vigueses, una proporción ridícula si se mira al resto de urbes gallegas: en ese mismo período se construyó una vivienda protegida para cada 42 vecinos de Pontevedra, mientras en Lugo se habilitaba una para cada 66 residentes y en Ferrol tocaban a un hogar de precio reducido por cada 74 censados. De hecho, la única ciudad con una situación más desfavorable fue Ourense, donde las viviendas de protección oficial está poco menos que en peligro de extinción: entre el año 1999 y el 2005 la capital ourensana estrenó 43 pisos de protección, uno para cada 2.519 habitantes.