El suelo edificable alcanza los mil euros por metro cuadrado en la costa

VIGO

GUSTAVO RIVAS

Una parcela en la «milla de oro» de Cabo Estai se cotiza veinte veces más cara que en Tomiño Los promotores dicen que en el litoral no hay prácticamente terreno disponible

11 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Mil euros por metro cuadrado. Es lo que piden algunos vendedores por un terreno en la costa, con vistas a la ría, con posibilidad de edificar un chalé. La milla de oro discurre desde O Vao a Saiáns. Otros terrenos muy cotizados se hallan en los municipios limítrofes. En Panxón, el suelo supera los 500 euros el metro, en Monteferro sube a unos 600 (a cien metros de la playa). En el mismo municipio de Nigrán, si la parcela se aleja un poco del mar, el coste baja a la mitad. Tomiño está muy demandado pero al situarse en el interior los terrenos cuestan entre diez y veinte veces menos que en las zonas más caras de Vigo. La ausencia de suelo disponible en el litoral ha disparado los precios, según aseguran los promotores de viviendas. «Suelo no hay, puede que se presente alguna oferta puntual, pero ya está», asegura Miguel Font gerente y portavoz de la Asociación de Promotores Inmobiliarios. Más barato, un yate Para ver el mar, «un capricho que nadie necesita», «es más barato comprarse un yate», señala Miguel Font, gerente de los promotores. Los empresarios señalan que la subida de tipos de interés no influye en el precio del suelo, pero sí puede repercutir en el de la vivienda, aunque hay que tener en cuenta que las modalidades de hipotecas son cada vez más amplias y hay muchos clientes de los bancos que optan por la cuota fija y , como consecuencia del incremento del euríbor, amplian el número de años de amortización. Los promotores sostienen que la oferta y la demanda están absolutamente descompensadas. «Tendría que haber más equilibrio y una mayor inclinación de la balanza hacia la oferta de suelo disponible», arguyen. Font señala que el problema del precio de la vivienda no se resuelve porque «a ningún político le interesa». Abaratar los pisos sería fácil, según el gerente de los promotores, de la siguiente manera: el Ayuntamiento decide hacia adónde debe crecer la ciudad. A continuación el Concello expropia el suelo al propietario a un precio superior al del terreno rural. Se repercute el coste de las infraestructuras y de los planes de urbanización y, una vez calificado como urbanizable, se vende a las promotoras para llevar a cabo la construcción de las viviendas. De esta manera los promotores tendrían un beneficio razonable y las viviendas que se venden 40 millones posiblemente costarían la mitad. Fonte dice que la gente piensa que los promotores están interesados en que la vivienda suba y «resulta que es todo lo contrario, porque, manteniendo los márgenes de beneficio, el promotor prefiere vender viviendas que pueden comprar miles de ciudadanos en lugar de hacer pisos que puede adquirir menos gente».