. El Plan General no arranca y el especial del Casco Vello entró esta semana en barrena. El urbanismo vigués parece víctima de la secular maldición de la que no se libró ni Antonio Palacios y de la que parece que tampoco escaparán los expertos de Consultora Galega, la empresa que confeccionó ambos planes. Y es que cuando en el Concello se esperaba que llegase el informe positivo de la Xunta para arrancar con el Plan Marshall del barrio histórico, ocurrió justo lo contrario. Temeroso de los efectos político-electorales de cualquier crítica, el gobierno de Corina Porro guardó en la caja fuerte el crítico informe de Patrimonio, pero a pesar de todo cayó en manos del vigilante Mauricio Ruiz, y el socialista no pudo evitar espallarlo, que para eso está en la oposición. . Pero ¿Y que tiene de particular el frenazo de la Xunta al plan del Casco Vello, además de la crítica en sí? Baste con analizar quiénes son sus protagonistas y el laberinto se aclara un tanto, o se enmaraña un poco más, vaya usted a saber. Empezando por el principio, hay que señalar que el plan del Casco Vello fue diseñado por el tándem nacionalista Lois Castrillo-Xabier Toba años atrás y en el actual mandato lo apadrinó, como pasó con el Plan General, Chema Figueroa y el gobierno del PP. Y pese a los antecedentes paterno-ideológicos del Plan el informe negativo de la Xunta ha sido emitido por la Consellería de Cultura, perteneciente en el reparto xunteiro al bando nacionalista. A mayores, una de las garantes a la hora de velar que el Concello cumpla los requerimientos del informe de la Xunta será la delegada de Cultura en Pontevedra, Marta Souto , hasta su nombramiento funcionaria municipal de Vigo y en el campo político, miembro del consello local del Bloque de Vigo. O sea, que Souto tendrá que evidenciar si el Plan del Casco Vello ideado por Toba y Castrillo , corrige o no sus vicios. Y llegado el caso eso en el Bloque puede llegar a ser considerado por algunos como alta traición. . Pero sigamos. El plan del Casco Vello fue redactado por Consultora Galega, la misma empresa que elaboró el Plan General vigués, dirigida cuando se elaboró dicho trabajo por Daniel Pino , a quien los nacionalistas eligieron después para hacerse cargo del Instituto Galego da Vivenda e Solo, tarea en la que se mantiene. Total, que la ecuación se resuelve con que la Xunta cuestiona lo que sus propios altos cargos hicieron en el pasado, por lo menos en lo que se refiere al urbanismo vigués, y que el BNG tiene que corregir sus propios errores.