El club secular

VIGO

Que no es poca historia si de lo que estamos hablando, como es el caso, es de una sociedad. El próximo 17 de abril se cumplen, de manera oficial, los primeros cien años de vida del Real Club Náutico, aunque la celebración abarcará prácticamente todo el año. A lo largo de este tiempo habrá muchas citas, tanto deportivas como sociales pero, sobre todo, lo que habrá (eso al menos es lo que está en la mente de la directiva) es el firme propósito de acrecentar la implicación en la vida de la ciudad. Ayer, en una más que agradable comida, con el Atlántico como telón de fondo, los responsables de la entidad desgranaron algunos de los planes de futuro en los que andan embarcados, y en los que quieren implicar al mayor número de vigueses. Celso López, presidente del comité organizador del centenario, recordó que son la sociedad más plural y abierta, en la que los que quieren entrar no tienen más que llamar a la puerta. Ésta se abre siempre. Pedro Puialto, que se encarga de las tareas de comunicación, pidió a los periodistas presentes que mantuvieran y afianzaran, en lo posible, el cordón umbilical que, historicamente, ha unido a los medios con la entidad. Y Santiago Viso, que es el que se encarga del apartado económico, transmitió su optimismo sobre el futuro. Según dijo, han dado con la piedra filosofal para acabar con las penurias económicas. Se llama (la piedra, digo) sociedad anómima. En ello están. Porque así lo acordó la asamblea de socios, 9.000 en total. El único que, muy a su pesar, no pudo decir nada fue el presidente, Franco Cobas, al que un asunto personal obligó a estar a esa hora en otro escenario bien distinto. Hablando de escenarios, parece que Joaquín Sabina será una de las actuaciones fuertes del centenario, cuyo programa está a punto de ultimarse. El arzobispado de Valencia ha dicho sí Era lo esperado. Y no sólo para mantener la tradición, también por la vistosidad y colorido que añaden a cualquier ceremonia. Hablo, claro, de la alfombra floral que el Concello de Ponteareas se ha ofrecido a confeccionar con motivo de la visita de Benedicto XVI a España el próximo verano. Ahora que hay acuerdo en lo fundamental, sólo falta cerrar algunos aspectos menores. Sobre todo, cuestiones de logística y de avituallamiento. Pero, ojo, avituallamiento floral, no de condumio. Y es que julio es un mes un poco chungo para hacerse con flores al por mayor. «Necesitámos pétalos». Es el recado que ha mandado el alcalde ponteareano, Salvador González Solla, a los organizadores de la visita papal. Lo que sí llevarán desde aquí será el fento, el fiuncho... resumiendo, lo verde. «No hay problema», han contestado desde Valencia. Y no sólo desde la parte eclesiástica. También desde la política. Porque Rita Barberá ha venido a decir que allí está el Ayuntamiento para lo que haga falta. Pues otra cosa no, pero entrenados van a ir un rato los alfombristas a la ciudad del Turia. No se pierda de vista que la visita papal será en julio y sólo un mes antes (18 de junio) van a tapizar Ponteareas de punta a punta a propósito del Corpus. Para completar el entrenamiento, una semana más tarde (25 de junio) cumplirán con otra de sus citas fijas, la del viaje anual a La Orotava. Por supuesto, con obra de arte efímera incluida. Amén.