Reportaje | La aparición de un patrimonio oculto La restauración de la iglesia parroquial de Santa Marina permite descubrir una serie de pinturas policromadas sobre escenas bíblicas de gran valor artístico
24 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La iglesia románica de Santa Marina de Vincios recuperará pronto su antiguo esplendor gracias al empeño de una comisión vecinal y del nuevo párroco, Santiago Pérez-Bouzada. Las obras de reforma que se están llevando a cabo desde hace más de un año han permitido descubrir varias pinturas con gran valor artístico que han estado ocultas para las últimas generaciones de vecinos. Tras la retirada del altar, han salido a la luz varias representaciones policromadas de escenas del Nuevo Testamento en muy mal estado de conservación. En mejores condiciones se encuentra una imagen de Cristo que ha aparecido después de quitar el falso techo que fue colocado a mediados del siglo XIX. Los vecinos quieren que las administraciones colaboren económicamente para poder encargar la restauración de estas pinturas y del resto de los elementos de la iglesia, que fueron retirados y guardados en la casa rectoral antes que empezaran las obras. Algunos tienen un interesante valor, como el retablo mayor, de estilo neoclásico. Abandono Los fieles dejaron de utilizar esta iglesia hace unos 15 años debido a sus malos accesos. Adoptaron la capilla de Santa Lucía como templo parroquial, mucho más cómoda al estar situada en el centro de la parroquia y en medio de una amplia explanada. La carretera que sube hacia la iglesia de Santa Marina continúa siendo muy estrecha, pero la construcción del centro cultural unos metros más arriba ha abierto un espacio para poder aparcar y hoy en día el uso del templo sería mucho menos incómodo que antaño. Por este motivo, el nuevo párroco se ha propuesto rescatar del olvido esta bella iglesia rural, que es el auténtico templo parroquial de Vincios, el que lleva el nombre de su patrona, Santa Marina, y donde han sido bautizados la mayor parte de sus vecinos. Usos Santiago Pérez-Bouzada cree que la iglesia, una vez restaurada, podría utilizarse al menos durante las fiestas patronales. Este verano quiere recuperar una antigua tradición que consistía en el encuentro entre las imágenes de Santa Marina y Santa Lucía, que salían en procesión de sus respectivas iglesias cada 18 de julio. El abandono de la iglesia fue tal, que durante los últimos años fue objeto de actos vandálicos e incluso algunos jóvenes organizaron fiestas y botellones en su interior. La iniciativa para su restauración contó con el apoyo de Patrimonio, que se encargó de elaborar el proyecto y otorgó una subvención de 29.000 euros, que se sumaron a los 30.000 euros aportados por la obra social de Caixa Galicia. Con este dinero se ha podido llevar a cabo la reforma del tejado, del coro, el acceso al campanario, la carpintería interior y la instalación eléctrica. Pero aún quedan cuestiones pendientes, como la reforma de la sacristía, que se encuentra en un estado casi ruinoso o la adecuación del entorno. Los vecinos de Vincios confían en que la iglesia recupere pronto toda su majestuosidad a los pies de la sierra del Galiñeiro. No les falta fe para pensar que continuarán recibiendo apoyo de las administraciones y de particulares en este proyecto.