EL PERISCOPIO | O |
17 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.. Llega la primavera y con ella el momento de decidirse. Los dirigentes comienzan a recoger margaritas para deshojarlas mientras musitan aquello de «este candidato sí, ese no». Y es en el PP donde dicen que hará falta un mayor número de margaritas para determinar cuántos de los actuales cabeza de lista repetirán en las elecciones municipales del 2007 y cuantos pasarán al retiro forzoso. Hay quien atribuye al secretario general del partido, Alfonso Rueda , la decisión de aplicar una especie de borrón y cuenta nueva, o pelillos a la mar, según se prefiera, y volver a contar dentro de un año con la mayoría de los que ya fueron alcaldables en el 2003 en la provincia de Pontevedra. Pero no todo el mundo lo tiene igual de claro en el PP. Situaciones como la de A Guarda, donde Alonso Riego , ya ha anunciado su jubilación; o la de O Porriño, con un Barros que no deja de marcharse pero que domina como siempre, o la de Tui, con un alcalde como Fernández Rocha doblemente condenado y a la espera de más sentencias, propician una revisión del mapa de candidatos en el PP. . En todo caso, haya o no amnistía, la dirección del PP gallego quiere que haya un responsable de las designaciones finales, porque se trataría de evitar que Núñez Feijoo resultase muy quemado si las urnas dan en mayo del próximo año un mal resultado para los conservadores gallegos. Por ello todos los dedos apuntan hacia el presidente del PP pontevedrés, Rafael Louzán , a quien además se le tratará de hacer responsable de una campaña de la que dependerá en buena medida su continuación al frente de la presidencia de la Diputación. Los socialistas quieren su cabeza y de hecho se la juega si pierde en las municipales después de haber privado a Fraga de la mayoría absoluta con los resultados de Pontevedra.