La Mirilla
11 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Y tan especial. Como que saldrá a la calle el Cristo de la Victoria sin ser primer domingo de agosto. Para encontrar una situación igual hay que remontarse hasta 1955. La «culpa» la tiene el acto de clausura del Sínodo. Lo cierto es que no es de extrañar que, después de haber transcurrido casi 300 años desde que se celebrara el último por estos lares, el obispado quiera echar la casa por la ventana. Tan extraordinario (por lo inusual) acontecimiento, tendrá por escenario el auditorio de Castrelos y, como no podía ser de otra forma, acudirán las más altas jerarquías eclesiásticas, con el nuncio del Papa, Manuel Monteiro, y el obispo, José Diéguez, a la cabeza. Tan especial será la jornada que Diéguez ha ordenado que la de Castrelos sea la única misa que se celebre esa tarde en los confines diocesanos. Que digo yo que esta vez sí que le sienta como anillo al dedo lo de solemne. El motivo de tan inusual orden se debe a que el opispo considera que es una ocasión pintiparada para reunir a todo el rebaño. Que casi 300 años sin juntarse son muchos años. Otra novedad, además de las citadas, será el estreno oficial de la denominada Misa del Sínodo, compuesta expresamente para la ocasión por el benedictino de Montserrat Odilo María Planás a petición del párroco de la Concatedral, Moisés Alonso Valverde, que será el que dirija a las corales parroquiales invitadas a actuar. Una cosa sí es segura, nunca antes el auditorio de Castrelos fue testigo de nada similiar. Lo suyo es reunir en el escenario a estrellas de la música, el teatro, el humor, la danza... Pero siempre terrenales. Por contra, los protagonistas principales de la clausura del sínodo serán todas celestiales. Porque el Cristo de la Victoria, que ocupará el centro del escenario (convertido en altar) estará flanqueado por la Virgen de la Franqueira (la advocación mariana más venerada en la diócesis), que tampoco ha salido de su santuario desde 1954, y la de San Telmo, patrón de Tui, que es la ciudad con la que Vigo comparte la capitalidad diocesana. Amén. «Os de Lugo en Vigo» Ayer se dieron cita en el hotel Lisboa que, una vez al año, se convierte en centro de operaciones afectivo-gastromónicas. La tradición de reunirse (siempre en las postrimerías del Carnaval) se remonta cuatro décadas atrás. Sucesivamente, se fueron encargando de organizar el sarao Enrique Lombardía, Carlos Coladas, Celso Rodríguez, Leopoldo Rodríguez y José María Gasalla. Ayer se reunieron 70 comensales. Entre los fijos Manuel Pérez, Carlos Mantilla y José María Palmeiro. Y Pepe Sanz, veterinario jubilado de Zeltia, que este año fue el destinatario de la placa que todos esperan recibir un día, la de homenaje al más veterano. No faltó la lectura de la carta, también habitual, del alcalde de Lugo.