La Mirilla
07 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«¿Se te ocurre un sitio más bonito que éste para una boda?». La diseñadora viguesa María Mariño respondía así minutos antes de su enlace a quienes le preguntaban el porqué de la elección del Ayuntamiento pontevedrés para su enlace civil con el valenciano Alberto Martín. Para la creadora, «Pontevedra es la ciudad más bonita del mundo». «Es preciosa -continuó-, el Ayuntamiento también es maravilloso y tenía que ser obligatoriamente hoy (por ayer)». Flechazo La razón es que los contrayentes se conocieron el 7 de marzo de hace veinte años. Ambos coincidieron en señalar que lo suyo fue «un flechazo». Y se nota, porque dos décadas después, estaban tan acaramelados como el primer día y no dejaron de prodigarse muestras de cariño antes, en y después de la ceremonia que ofició Miguel Anxo Fernández Lores, amigo personal de la pareja y a quien le pidieron expresamente que les casara. El modelo que lució María Mariño es uno de los que presentará mañana en la pasareala Pontus Veteris, aunque evidentemente ella no acudirá al desfile, porque estará de viaje camino de Perú, donde Martín está montando una plantación de cacao -de ahí también el guiño del ramo de la novia, que en vez de flores, tenía bolas de cacao-. El traje La diseñadora lució un traje chaqueta de color arena (aunque llegó al Concello abrigada con una gabardina), en el que la chaqueta era entallada y brocada, y la falda asimétrica y arrugada. El toque sport lo ponían también las botas altas terminadas en punta, a juego con el mismo tono que el resto del modelo. El pelo suelto y el maquillaje suave, desde luego con un estilo muy personal. Por cierto que el emocionado novio apuntó que «los expertos dicen que la nueva colección es la mejor que ha hecho hasta ahora en toda su vida, y dicen que es por lo enamorada que está, yo no entiendo de eso, pero lo dicen». Desde luego, ella coincidió en que es cierto lo que acababa de decir su marido, eso de que «el amor incentiva la creatividad». En el salón de plenos del Concello, había más periodistas que invitados (diez contados, entre familia y amigos íntimos de los novios), y los contrayentes contagiaron fácilmente su emoción. Después de que Lores les declarase marido y mujer, tras aconsejarles por propia experiencia diálogo y respeto mutuo para afrontar el «caminar juntos» que es todo matrimonio, a la novia se le escapó alguna que otra lágrima al posar junto a su nuevo marido. Por cierto que el alcalde descorchó la botella apuntando directamente a la prensa. ¡Menos mal que estaba contento! Tras el enlace, los progagonistas y sus invitados se desplazaron al Club de Campo de Vigo para el banquete nupcial. ¡Enhorabuena a los dos!