Vivir la política, y no de ella

PABLOS

VIGO

ACCEDIMOS a las formas políticas de la democracia después de tan pertinaz sequía dictatorial que, ilusionadamente, nos volcamos en las urnas en cuanto nos dieron una verdadera oportunidad. Y llegamos a creer, ¡ingenuos de nosotros!, que quienes postulaban cargos en el nuevo sistema lo hacían para servir y servinos a los ciudadanos. Vamos, para vivir la política, y no de la política. Y la realidad, la triste y casi única realidad, al cabo de pocos años, ha sido que esos supuestos sacrificados lo que querían era vivir de la política. De los emolumentos, con frecuencia pingües, que proporciona, sin olvidar otras gabelas, algunas veces desembocantes en los juzgados, que suelen venir por añadido. Podríamos elegir cien ejemplos, pero bastará alguno bien sintomático, referido a estos ámbitos de provincias y autonomía. Era un chiquillo tímido, escolar de carrerita corta, que no fue capaz de concluir aquí, por lo que trasladó matrícula a provincia castellana, con fama de «coladera». Se arrimó a un grupo minoritario, al fin partido casi fuerte por las coaliciones al uso. Fue concejal y, posteriormente, por nuevas coaliciones, que no pocos califican de cambalaches permitidos, llegó a alcalde. Pasó sin pena ni gloria. Y un día, se nos fue, aunque sin abandonar los ámbitos donde se paga, y muy bien, a quienes no han ejercido jamás profesión concreta alguna, de esas que necesitan oposiciones o reñida competencia para imponerse. Ahora es asesor de un superior jerárquico de partido, en el cual, en medio nacional, es portavoz alguien que llegó a afirmar que los gallegos son superiores al resto de los españoles, pero que siempre ha habido quien se preocupara de no permitirles demostrarlo. Lo que sin duda, es puro y duro racismo aderezado de resentimiento. Y todos ellos siguen cobrando de la caja, tras prometernos montes y morenas que, por supuesto, nunca cumplieron. Pero ya saben que la política es sólo el arte de lo posible, y la democracia el menos imperfecto de los sistemas que el hombre ha sido capaz de crear para convivir. Así que, paciencia y barajar, y a seguir votando cuando nos convoquen a ello.