CONTRAPUNTO
21 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TANTO GURÚ económico y tanto estudio de prospección de mercado y resulta que para desinflar la burbuja inmobiliaria sólo hacía falta calimocho. La demostración científica de esta tesis está en la zona de Churruca en donde los pisos pierden valor a golpe de decibelios, botellón y pintadas. Paradojas del ladrillo. Mientras a tan sólo 200 metros de allí se construyen las viviendas más caras de Vigo, a razón de 6.000 euros el metros cuadrado (y subiendo), los habitantes del barrio de la movida, la mayoría de ellos jóvenes, ven como su inversión va perdiendo posiciones en las listas de venta, al tiempo que las hipotecas amenazan con ir sumando dígitos. El cemento ya no lo puede todo. Que tiemble Florentino. Los botes de spray de colores y el vino Don Simón pueden acabar convirtiendo la urbanización más exclusiva en una barrio de chabolas.