«Águeda siempre avisa si llega tarde»

La Voz E. V. P. | VIGO

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Las alumnas que cursaban Patronaje Industrial en Vigo con Águeda González Portela, desaparecida en Baredo el pasado miércoles, muestran su desconcierto y preocupación.

13 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La decena de alumnas que van a clase de Patronaje Industrial en una céntrica academia de Vigo no pueden ocultar su conmoción al ver pegado el cartel de búsqueda de su compañera en el portal del edificio. Nadie encuentra una explicación a su misteriosa desaparición. Una de sus compañeras la había visto el lunes en la tienda Bershka, en las rebajas, antes de ir a clase. Presentaba el comportamiento de alguien que lleva una vida normal, no de que planificase una fuga. «Ella era una chica muy responsable que telefoneaba a la academia para avisar de que iba a llegar un cuarto de hora tarde a clase», dice alguien del centro de estudios Goymar que la conoce desde que inició los estudios hace dos años. La directora de la academia es reacia a hablar y de hacerlo, prefiere referirse a ella en presente y no en pasado. La docente fue una de las que acudió en Baiona a colaborar en el rastreo de ayer por la mañana. También intervino Protección Civil de Vigo «Ella tiene muchas amigas. Ahora están preocupadas y nerviosas», afirma. El último día que la vio fue el martes: «Ella estaba normal en clase. Su comportamiento en las últimas semanas fue normal». Luego, por la noche, la joven subió al autobús de Baiona, «como siempre». De problemas sentimentales, nadie sabe nada. No hay noticias de que tuviese algún novio o un amigo especial. Tampoco tenía malas calificaciones. «Pienso que terminará en junio. La evaluación no concluyó aún pero a ella le va bien. Venía feliz a clase», indica. Esta añade que tenía ilusión por obtener el título y trabajar de patronista en la industria textil. «Se ve que le apetecía formarse. Estaba encantada con el aprendizaje», afirma. «No me atrevo a pensar qué es lo que le ha podido pasar. Tenemos el corazón compungido», insiste la directora. Sus compañeras Pili, Tere, Bea, Ainoa y varias más califican a Águeda de maja. De ella recuerdan que «venía a clase siempre sonriente. Se reía mucho». Las otras alumnas coincidían con ella en la Gran Vía, por donde bajaba desde la estación de autobuses. Sobre su vida personal, existe una laguna de información. «De su vida no nos decía nada», afirman. Tampoco creen que sea la persona que haga locuras. «Se apuntó a ir con nosotras al desfile Tesoira. Era muy raro que fuese sola a ningún sitio, aunque actuaba como una persona libre e independiente». Las alumnas la califican como «cumplidora en el trabajo y en el estudio». Una de ellas recuerda que ha oído comentar que quizás «pudo tener una fuerte discusión con la madre». Fue esta mujer quien llamó a la academia el miércoles, preocupada por que su hija no había ido a comer después de salir a realizar fotocopias. Las jóvenes estudiantes seguirán sus clases a la espera de que regrese la compañera que alegraba las tardes. «No sabemos lo que le pasó ni lo entendemos», dicen. La Guardia Civil tratará de averiguarlo.