La batalla por la biblioteca

VIGO

XOÁN CARLO GIL

Mientras el Ministerio de Cultura hice ahora que las capitales de provincia tienen prioridad, el edil Ignacio López-Chaves cree que la ministra está mal informada

12 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

«No puedo sentar precedentes», esgrimió anteayer la ministra de Cultura, Carmen Calvo, para no responder afirmativamente a la petición municipal que reclamaba para Vigo la inclusión en la Red Estatal de Bibliotecas Públicas. Este periódico ya informaba ayer de que había una clara contradicción entre la excusa de la Calvo y la realidad reflejada en la web del Ministerio de Cultura. Gijón, Mahón y Orihuela son las ciudades que citábamos en la edición de ayer como pertenecientes a la mencionada red. Tres ciudades que no son ni capitales de provincia, ni capitales autonómicas, pero que sí cuentan con bibliotecas del Estado. Reglamento en mano Así que el concejal de Cultura, Ignacio López-Chaves, entró ayer de lleno en la batalla por la consecución de la biblioteca, desmontando cualquiera de los argumentos apuntados el miércoles por la ministra. El edil echó mano del reglamento de las bibliotecas públicas del Estado para negar que sólo las capitales de provincia o de autonomía puedan acoger este tipo de centros. El reglamento señala que se puede crear, previa consulta con la Comunidad Autónoma correspondiente, cuantas bibliotecas públicas considere oportunas, «cuando las necesidades culturales y sociales así lo requieren y sin perjuicio de la iniciativa de otros organismos, instituciones o particulares». Vamos, que nada de nada de lo de la capital. Pero, desde el gabinete de prensa del Ministerio de Cultura, se indicó ayer que existe la prioridad de dotar de bibliotecas públicas estatales a las capitales de provincia, y se señalaba como ejemplo de que esta prioridad no está cubierta el caso de Barcelona, que al parecer carece de este servicio estatal. Además, el mencionado gabinete señaló que los tres casos citados por este periódico eran muy antiguos. Sin embargo, el convenio entre el Estado y Ayuntamiento de Gijón para la construcción de la biblioteca fue firmado en 1986 por Javier Solana, a la sazón ministro de Cultura. Por su parte, el concejal de Cultura, Ignacio López-Chaves, afirmó ayer que el gobierno local continuará insistindo en su petición. También es cierto que la ministra dijo que buscaría fórmulas para responder a las expectativas y no cerró definitivamente la puerta a la petición que acababa de dirigirle la alcaldesa Corina Porro. «Me siento especialmente cómoda en la idea de que leamos todos más, aunque sin romper las reglas», dijo Carmen Calvo en el salón de actos del Marco. En cualquier caso, el edil vigués recordó las mismas justificaciones que la regidora municipal había enumerado el día anterior, para reforzar su petición ante la ministra. Población, ciudad universitaria y una gran industria editorial. Asimismo, el concejal de Cultura repitió que el ayuntamiento pondría al servicio del ministerio los terrenos necesarios para lograr tan preciado servicio. Ignacio López-Chaves añadió que podía ser un edificio o un solar lo que se pusiera al servicio del ministerio para construir la biblioteca. En cualquier caso, en la ciudad olívica tan sólo existe un biblioteca de titularidad pública, cuando la población asciende a casi trescientos mil habitantes. Claro que el Concello también debería tener en cuenta las necesidades que se generan en barriadas como la de Teis, donde no existe tal servicio.