María Soliña en La India

J. Santos CANGAS

VIGO

Reportaje | Una ONG de Cangas financia una escuela en Pubai Neneta Herrero creó un centro en Juanga en el 2000 y este año, un segundo colegio en un poblado próximo que lleva el nombre de la canguesa condenada por bruja

21 dic 2024 . Actualizado a las 10:42 h.

El pueblo de Pubai, en Orissa, en La India, tiene una escuela que se llama María Soliña. La construyó la asociación Shanga Galicia-Orissa, creada por la canguesa Neneta Herrero y compuesta por unos 110 socios, la mayoría de O Morrazo y Vigo, que contribuyen a costear la escuela, el profesorado y la comida de los niños. La asociación se nutre de las cuotas de los socios (entre 6 y 10 euros al mes) y de otras aportaciones puntuales de particulares, de festivales, rifas y subastas de obras de arte cedidas por sus creadores. Escuela en Juanga Neneta Herrero había creado en el 2000 una primera escuela en el lugar de Juanga, en la misma región de La India. Fue su aportación solidaria tras el desastre causado por el ciclón de 1999. En octubre de ese mismo año tomó la decisión y en enero del 2000 empezaron las obras. En junio del 2001 se inauguró con 120 niños. Cada año se incorporaban 45 nuevos alumnos. Herrero mantuvo esta escuela hasta el año pasado. Hoy estudian en ella 350 chavales sin recursos. Desde el 2004, la gestión la lleva una americano y la financia la ONG Asha for education. Liberada de los gastos, Neneta Herrero decide construir una segunda escuela en un pueblo próximo, en Pubai. Funda la asociación Shanga Galicia-Orissa, que canaliza las aportaciones de las mismas personas que habían colaborado en costar la primera escuela, así como de nuevos socios atraidos por el proyecto. En octubre del año pasado se compraron los terrenos, unos 3.000 metros cuadrados por cerca de tres mil euros. Un gobinete de arquitectura de Cangas hizo el proyecto del edificio gratuitamente. En enero de este año se empezó a construir. Se trata de un edificio de dos plantas con capacidad para 10 aulas. De momento funcionan dos, en las que cuatro profesores enseñana a 120 niños de bajos recursos de 4 a 6 años. Neneta puso especial empeño en que ters de las maestras fueran mujeres para ayudar a dignificar a la mujer. La previsión es que se vayan incorporando cada año 45 o 50 nuevos niños. Dos peones se encargan de recoger a los pequeños por los distintos poblados y de hacer la comida. Cuarenta y cuatro chavales de dos aldeas acuden a la escuela en botes a remo por el río, la única comunicación posible. Neneta Herrero puso especial empeño en incluir la comida en la oferta de la escuela. Los niños se sientan en el porche y comen el tradicional arroz con lentejas o sémola con vegetales. Neneta dice que normalmente procuran que les sobre algo para llevárselo a sus hermanos más pequeños. A la asociación le sale cada comida en seis céntimos de euro. La construcción del colegio costó 18.000 euros. Sólo las familias con más recursos pueden enviar a sus hijos a las escuelas públicas, en las que hay que pagar. En el María Soliña (que allí lleva también el nombre del dios indio Umasankar) no se cobra nada. La ONG tiene una web (shangagalicia.org) en la que explica sus actuaciones. Dispone de una cuenta en Caixanova (oficina 22/37803-0) para recibir las aportaciones. Además de la escuela, esta mujer canguesa, vecina de O Hío, proyecta iniciar una campaña de alfabetización de niños mayores y adultos en la región. Miembros locales de la ONG empezaron ya la labor de captación. Otro de los proyectos es construir al lado de la escuela una casa de acogida de niños sin padres. Neneta recuerda su impresión cuando vio a varios pequeños tirados en la estación de tren. La pretensión es acoger sólo a los casos «más sangrantes», dice Neneta. Concierto solidario La sala viguesa La fábrica de chocolate club, en el número 22 de la calle Rogelio Abalde, acoge el próximo martes, a partir de las 21.30, un concierto del grupo de Vigo Trem Fantasma. la entrada cuesta 3 euros. El club, que cuenta con la colaboración de otras emrpesas, destina la entrada y parte de la recaudación de esa noche a la ONG Shanga Galicia-Orissa para costear la escuela de Pubai y los demás proyectos de Neneta Herrero.