Reportaje | Día Mundial contra el Sida Los datos confirman que la enfermedad más temida de las últimas décadas ha vuelto a coger fuelle, por ello médicos y asociaciones insisten en la importancia de la prevención
01 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ay días en los que el mundo parece haber amanecido de espaldas. Son mañanas en las que todo se pone en contra y casi nadie espera más que malas noticias. Ayer parecía una de esas jornadas. Se celebraba el Día Mundial contra el Sida y en Vigo el grupo O Imán había preparado un enorme lazo de globos rojos para solidarizarse con los enfermos. Y hete aquí que en plena ceremonia aparecieron el viento y las nubes. El cielo se cernió sobre los globos de colores y las más de doscientas personas reunidas frente al Concello. Comenzaron los murmullos sobre los días que nacen de espaldas y la mala suerte con el tiempo. Pero no eran más que interpretaciones erróneas, miradas torcidas. Porque el clima no podía haber hecho mejor contribución a la ceremonia. La metáfora quedó completa: un cielo cargado de amenazas, desapacible, agresivo y violento, se vio conquistado por unos frágiles globos rojos, capaces de mantener la esperanza. Y más o menos así está la situación con el sida, como ayer explicaron los portavoces de las asociaciones implicadas en combatir la plaga más temida de las últimas décadas. Después de años en los que se ha reducido el número de nuevos casos, tanto por la eficacia de los fármacos que impiden que los infectados de VIH desarrollen la enfermedad como por la reducción de contagios por vía intravenosa (ligados a las drogas), las asociaciones y los médicos han detectado el resurgir de la plaga. Porque el virus ahora cabalga a lomos de la falta de preocupación a la hora del sexo. Así se originan más del 60% de los alrededor de cien nuevos contagios anuales de VIH que se detectan en los hospitales de Vigo, que hacen que la ciudad duplique la media española de infectados. Pero en pleno resurgir del miedo aún quedan globos rojos dispuestos a pelearse con el mal tiempo. Se les vio ayer en la lonja del Concello, encendiendo velas: una advertencia para los vivos y un recuerdo de los que murieron. También estaban en las calles de la ciudad, repartiendo vida en dosis de preservativo. Entre ellos estaban los voluntarios de O Imán, a los que se unieron con sus campañas los chavales de Xuventudes Socialistas y los del Foro das utopías. Todos entregaban lo mismo, esperanza y un buen consejo: protéjase.