La Asociación de Vecinos del Casco Vello ha cambiado su presidente en un momento crucial para el barrio desde el punto de vista urbanístico, hasta el punto de definir su futuro. Cada vez son más las voces críticas que se alzan para denunciar lo mucho que se ha prometido y lo poco que se ha hecho. -¿Cuáles son sus prioridades en este momento tan delicado y fundamental para el barrio? -Efectivamente es un momento crítico para sacar el Casco Vello adelante: el Plan Especial está a punto de aprobarse, el consorcio se ha puesto en marcha recientemente, está también la urbanización de Karpin, el auditorio de Beiramar... Urbanísticamente es un momento muy importante, la zona puede dar un salto y rehabilitarse de una vez. Tienen que dejar de vender humo para el Casco Vello y darle vida, que venga gente a vivir y a abrir comercios. -La gente quiere comprar viviendas, pero los precios se han disparado. -Claro, como llevan tantos años vendiendo humo, subieron los precios pensando en lo que puede llegar a ser y no en lo que es. Si se llevan los proyectos adelante será una zona muy apetitosa y eso es lo que ha incidido en los precios, que no son acordes con el barrio. -¿Puede haber marcha atrás y bajar los costes? - Si el consorcio creado se dedica a comprar viviendas y a rehabilitarlas para jóvenes, podrían ser más asequibles y no sólo para grandes negocios. -¿No teme que suceda lo mismo que con el Plan Urban, un fracaso social, pese a la inversiones millonarias? -El Urban se limitó a actuaciones puntuales, a rehabilitar edificios o espacios públicos de forma aislada, uno por cada lado, sin relación alguna. La única zona que ganó algo fue la Constitución. -Un éxito que, por cierto, se lo atribuye la propia hostelería. ¿Sabe que en los últimos doce años el barrio sólo ganó 260 habitantes? -Hay que crear un ambiente comercial y, a partir de ahí, la gente se establecerá y ganará población. Ahora, con eso de que está pendiente de aprobar el Plan Especial, no se toca nada, está todo paralizado. Se había dicho hace dos meses que se aprobaría en noviembre y estamos esperando. -La mayoría de las quejas vecinales son por falta de limpieza. -Lo peor de todo es el Berbés, está de vergüenza, no se limpia y los turistas es lo primero que ven. En los soportales hay techos a punto de caerse, aguantados con un puntal de obra. -¿Y el mercadillo de San Vicente? -Los vecinos llevan muchos meses denunciándolo, el Concello dice que lo controla la policía, pero, lo cierto es que sigue ahí y da una imagen muy pobre. -¿Aunarán esfuerzos con los comerciantes? -Aún no hemos hablado con ellos, pero, lo bueno sería participar todos, trabajar los diferentes colectivos de forma coordinada. Hubo un intento de hacerlo con el Plan Comunitario pero, al final, fracasó.