Crónica | Día Mundial del Urbanismo El Colegio de Arquitectos analiza la ciudad, sus fallos y sus aciertos, en una visita guiada.
08 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Para conmemorar el Día Mundial del Urbanismo, la sede viguesa del Colegio Oficial de Arquitectos organizó ayer una visita en autobús por la ciudad en la que el arquitecto Jesús Irisarri y el geógrafo Xosé Manuel Souto le dieron un repaso a Vigo en un recorrido de más de dos horas y media. Como en la excursión participaban también como oyentes alumnos del IES Escolas Proval de Nigrán, para empezar el análisis, Souto hizo su primera alusión a ellos, como depósito de esperanza para el futuro que además de adquirir una educación cultural, tienen la oportunidad de recibir una educación urbana y saber hablar, discutir y opinar sobre los espacios cívicos. La visita empezó desde el Concello con una primera parada ante el olivo que simboliza a Vigo. Micro en mano, el geógrafo iba describiendo el paisaje: los tinglados frigoríficos, la lona gigante de Vigo 05 sobre lo que fue el asilo y un repaso general a la historia de los planes que han transformado el Casco Vello. Irisarri apuntó el estado actual: «Densificación total, espacios públicos para el esparcimiento ciudadano inexistentes». Después, el bus continuó por Policarpo Sanz, relatando el nacimiento del Ensanche vigués que creó la burguesía local comprando parcelas para construir allí sus viviendas. El arquitecto vuelve a intervenir para reflexionar sobre «una clase de urbanización cuestionable, la que valla manzanas enteras y coloca guardias de seguridad impidiendo el acceso público de los ciudadanos». Llegamos a Montero Ríos y toca análisis con polémica: Abrir Vigo al Mar. Para los expertos, el problema empieza ya con el nombre del proyecto, un error de concepto. «La idea es que la gente se acercase a una zona que hasta hace unos años despreciada, cuando los pisos estaban tirados porque nadie quería vivir allí». Irisarri pide un poco de optimismo. Critica el carácter negativo del vigués que supuestamente desdeña la nueva vida del lugar aunque lo diga mientras está allí disfrutando un espacio lleno de terrazas y gente paseando, e insiste en que hay transformar la mirada en positiva: «El proyecto no ha finalizado aún y lo que hay que demandar es que se termine de una vez, reclamar lo que es nuestro en una zona colonizada por el puerto». El periplo siguió por As Travesas como ejemplo de la descentralización urbana.