Vigo tuvo ayer cuatro alcaldes

VIGO

Vigo vivió ayer una situación atípica. En la misma mañana la ciudad estuvo dirigida por cuatro alcaldes: Corina Porro, José Manuel Figueroa, Lucía Molares y Javier Guerra. El hecho se producía en el pleno celebrado ayer, cada vez que la alcaldesa abandonaba el sillón presidencial, nada más ni nada menos que ocho veces. Los lapsus plenarios de Corina Porro eran aprovechados por sus compañeros de partido para disfrutar de las mieles del poder. Claro que, al final, tanto trasiego se tradujo en un debate tedioso de cinco horas. «Se trata todo en el pleno, hasta el zapato que llevamos en cada pie», advirtió Manoel Soto. Mientras que José Manuel Figueroa perdía los papeles (de la declaración institucional del AVE), María Xosé Porteiro o Xosé Carlos Arias hacían sus pinitos en latín. Javier Guerra y Lucía Molares firmaban cuantos papeles pasaban por sus manos, sin tregua. Unos corporativos criticaban el fracaso de la Ley de Grandes Ciudades y otros se perdían en debates de pequeños pueblos. El dictamen de Corina Porro de no dedicar tanto tiempo al debate de mociones acabó por los suelos. Lo demuestra el hecho de que el orden del día de la sesión se zanjara en tan sólo un cuarto de hora. Por el contrario, a las mociones se destinaron cuatro horas y media. Tanto empeño mostró el concejal José Manuel Figueroa en el relato de obras e inversiones en las parroquias, que cuando se disponía a añadir nuevas cifras a la lista fue increpado por el socialista Miguel Barros: «Por favor, la pedrea no».