Caballos con dos ruedas

La Voz

VIGO

No es un mal plan de fin de semana. Y si nos pirran las cabalgaduras de dos ruedas, todavía mejor. Porque en este tenderete (dicho sea en la acepción de «puesto de venta al por menor» que aparece en el diccionario de la Real Academia) que les recomiendo la cosa va de motos. De motos antiguas para ser exactos. Detrás de la iniciativa está Dalle Gas. El nombre le va que ni pintado a un moto club. Sus componentes conocen de primera mano los quebraderos de cabeza que sufren los moteros para tener sus máquinas en situación de revista, máxime si ya tienen unos añitos. Así es que han pensado en todo y, además de mostrar piezas únicas que ponen los dientes largos a aficionados y curiosos, tienen a la venta casi todos los accesorios imaginables casi de la marca que se nos antoje: BMW, lambreta, Vespa... Hay desde guardabarros a depósitos, pasando, claro, por ruedas o escapes. Es la versión motorizada de aquel famoso eslogan publicitario que decía «Piense en los demás». La juventud del moto club Dalle Gas (cumplirá una década el próximo diciembre) sólo significa eso, que tienen pocos años. Porque sus integrantes, 135 a día de ayer entre los 15 y los 75 años, suman mucha experiencia. Roberto Villar, su tesorero, nos hace de guía en el mercadillo. Propone que nos fijemos en la Rabat de 1926. Propiedad de José Luis Pereira, es la más antigua de la muestra. Y no está a la venta. O en la FN de 350 cc. construída en 1937. Con todo, la que más llama la atención, nos cuenta, es una Sanglas con sidecar de 1957. Julio Fernández, su cuidadoso dueño, la tiene como oro en paño y muy bien restaurada. Y hasta aquí puedo leer. El resto tendrán que verlo in situ. Como ya hicieron ayer cientos de personas. La cita es en Tomiño y la hora tope las 14. Avisados quedan. En este caso con carácter permanente. María José Sanchidrián se ha embarcado en una empresa idéntica (en su filosofía) a la de Dalle Gas: pensar en los demás. En este caso en los amantes de los bolos. Con la alegría que produce ver en marcha un proyecto empresarial y rodeada de amigos, el viernes abrió sus puertas Areal Bowling. Como era el primer día, sólo se franqueaban con salvoconducto. Pero eso se acabó. Y desde ya todos los boleros (de bolos, no de bailes) tienen pista libre para marcarse unas partidas. O no. Pero en ese caso será porque hay mucho forofo, no porque nos hayamos olvidado la invitación. No sé si esto de los bolos será como lo de la bicicleta, que nunca se olvida. Si es así, igual me animo. Aunque no sea más que por recordar los viejos tiempos (?) de la bolera de Uruguay.