Moción imposible

VIGO

Análisis | El futuro del PSOE vigués Miguel Barros ha desatado la enésima batalla en la agrupación local; quiere expulsar a Corina Porro, pero lo que se debate es quien será candidato en las municipales del 2007

27 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Miguel Barros hizo doblete el pasado lunes. Por la mañana ante el pleno municipal y por la tarde en la asamblea del PSOE, el veterano concejal abogó por devolver a la coalición de izquierda (socialistas y nacionalistas) el gobierno de la ciudad. Para ello sería preciso que ambos partidos presentaran una moción de censura. Eso sí, antes deberían renegociar el pacto de gobierno y el PSOE elegir candidato. Estas últimas cuestiones son la clave que permitiría censurar al equipo en minoría del PP que desde diciembre de 2003 gestiona el Concello vigués. El pacto de gobierno semeja imposible a día de hoy con dos partidos enfrentados hasta el límite por un asunto tan poco baladí para una ciudad como es su plan de urbanismo. Respecto al alcaldable, las posturas en el PSOE son variadas. Con toda seguridad, Barros tiene muy presente que ocupó el número dos de la lista municipal en 2003, justo detrás del ex alcalde Pérez Mariño. Por este motivo considera obligado, aunque no lo ha dicho de manera pública, que el cetro de alcalde recaiga en su persona. Pese al deseo de Barros, hay quien piensa que caso de haber moción la candidata sería María Xosé Porteiro. ¿Razones?. Tiene mucha mayor sintonía con la dirección del PSOE en Santiago y Madrid, como lo prueba su cargo de diputada al Congreso y su ascenso al puesto de portavoz tras la marcha de Pérez Mariño. Pese a ello, para no generar agravios Barros sigue sentándose el primero en la fila socialista y Porteiro a continuación, en contra de los usos municipales. Esta opción influye con seguridad en la postura de la diputada, que no apoya la presentación de la moción... pero tampoco la rechaza. Porteiro se escuda en un ambiguo «estoy abierta a debatirla», precisando que en todo caso deben ser los órganos del partido quienes decidan. A día de hoy estos órganos, en Santiago y Madrid, no están por la moción pero tampoco la agrupación de Vigo. Coinciden todos ellos en el posicionamiento, aunque por motivos opuestos. La ejecutiva local, de clara orientación principista , no quiere moción para que puedan celebrarse primarias y elegir al candidato del 2007 el año próximo. No se dice, pero todo hace indicar que apoyan al también veterano Carlos Príncipe. Como la agrupación, en Santiago descartan un alcalde eventural para poco más de un año que complicaría elegir a un aspirante de peso. A día de hoy se cree que esta persona sería Abel Caballero, quien esta semana toma posesión como presidente del puerto y se mantiene ajeno a este barullo. Punto y aparte es la postura del resto del grupo municipal. Los más próximos a Pérez Mariño rechazan la moción de censura en el convencimiento de que es imposible gobernar con un Bloque que ha pactado el plan de urbanismo con el PP. Sorprendentemente, el devenir político les ha colocado al lado de Príncipe, su enemigo jurado de los últimos años. Por todo ello, y pese a Barros, la moción semeja imposible hoy, pero en política algunas cosas mudan en cuestión de horas.