CONTRAPUNTO
03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.NO SE ha inventado todavía el sistema para construir infraestructuras urbanas sin que los vecinos sufran las molestias. Ocurrió así con la penosa construcción del aparcamiento subterráneo de Urzaiz, con los túneles de las plazas de América, de España o los dos de A Doblada y entre medias con la renovación de la red de saneamiento. Los vigueses padecieron meses y años de calles cortadas, atacos y nubes de polvo. Ahora le ha tocado el turno a la Alameda y alrededores, y en el 2006 le llegará la hora al entorno de Urzaiz y quizás a varias zonas más donde se edificarán párkings bajo tierra. Pero la cosa no acabará ahí; en etapas sucesivas le seguirá un paso subterráneo para la Puerta del Sol, el auditorio de Beiramar o alguno de los proyectos previstos en el nuevo Plan General. Son las incomodidades del progreso, un carro del que ninguna ciudad quiere, ni debe, apearse.