Fuego

| M. SÍO DOPESO |

VIGO

CONTRAPUNTO

19 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EL MONTE está indefenso. Hay brigadas contra incendios, hidroaviones, helicópteros, unidades de bomberos, camiones cisterna, patrullas de voluntarios y, si la cosa se pone muy fea, está el Ejército. Pero lo que no hay es miedo al fuego. Los once muertos de Guadalajara son la prueba de cómo una simple barbacoa puede llegar a convertirse en una absurda arma letal. Pero la realidad cuando es tan cruda corre el riesgo de confundirse con la ficción y de ahí al olvido no hay nada. Este lunes, a las tres de la tarde, con 35 grados de temperatura, varias familias preparaban churrasco en pleno arbolado en el monte del Alba; ayer, una pareja de turistas contemplaba admirada la puesta de sol desde el mirador de Monteferro, ambos con cigarrillos en la mano. Seguro que estas personas aman el monte y jamás querrían provocar un incendio. Pero hay amores que matan y ningún crimen puede quedar impune.