Crónica | Romería del erróneamente considerado patrón de Vigo La festividad, marcada por su gran acogida entre los vigueses, contó con una gran afluencia de fieles que pudieron degustar los variados platos que se ofertaban.
16 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Miles de vigueses se concentraron ayer en las inmediaciones del parque de San Roque para celebrar la fiesta del santo. Bajo un sol de justicia y con aglomeraciones que impedían prácticamente caminar, la misa y la posterior procesión dejaron patente el fervor de la ciudad por el considerado erróneamente patrón de Vigo. Si el resto de las calles permanecían desiertas debido al largo puente los jardines de la finca y los alrededores eran una riada de gente que discurrían con lentitud. Compartiendo altar de ocasión, los protagonistas de tanta expectación eran la virgen del Rosario y el santo acompañado de su fiel perro. Según dicen las leyendas fue esta mascota la que lo salvó de la peste con sus lametazos y proporcionándole pan en su época en Italia. Fervores varios Mientras unos siguen a la procesión otros aprovechan el desahogo en la capilla para acercarse a depositar sus velas en el interior en un pequeño reservado donde la cera se amontona. Cirios y formas variadas de partes del cuerpo, depositados en su mayoría bajo la petición de un favor que para la mayoría implica su salud. En busca de esa fama de santero varias mujeres se acercan y, murmurando el rosario, piden por su familiares. Junto al fervor religioso se une el gastronómico que ocupa buena parte de los jardines de la ermita. La oferta de platos supone un alarde de variedad para la romería. Pulpo, sardinas y churrasco fueron los favoritos. Sobre bidones a modo de braseros o bien con traslado incluido de cocina a gas, cualquier método fue válido para saciar el hambre de los fieles que, cuando aún no daba la una de la tarde, ya ocupaban las mesas de los puestos. Pero la gastronomía de la celebración no se queda ahí. Pan de maíz, chorizos, jamones o empanadas suponen la opción salada. Aunque la típica tetilla gallega también encuentra un hueco en las fiestas. Junto a éstos comparten protagonismo las rosquillas, bizcochos y pasteles, que hicieron las delicias de los devotos más golosos. Auténticas pastelerías bajo los toldos ofrecen raciones de tartas y postres que muchos llevan a sus casas para degustar con tranquilidad. La opción sana, la de la fruta, también cuenta con su espacio y los melones, sandías y otras piezas de la época ocupan el mostrador o en algunos casos el suelo. Para amenizar toda esta celebración se contó con la música de la banda musical de Guláns y la de Silleda. A las siete la encargada de entretener a los asistentes fue la escuela municipal de danza y percusión del Concello. Además de la banda de gaitas Os foleiros, de Lavadores, que repitieron al igual que en el resto de los días. Durante el día de hoy la agrupación de Vincios y la banda de A Estrada pondrán el toque musical a la fiesta.