Bebe, canta, baila y no te quejes si llueve

VIGO

ROCÍO GUTIÉRREZ

Crítica | Música en Castrelos La artista extremeña y su combo inauguraron el festival «Para Vigo me voy» ante un público agradecido que desafió a la lluvia para no perderse la actuación

28 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Bebe es el último descubrimiento de la industria discográfica española, uno de esos fenómenos musicales que la insistencia mediática, machacona hasta la saciedad, acaba por destrozar de puro aburrimiento. El aburrimiento es precisamente lo que pretende conjurar la cantante cuando se sube al escenario con toda la banda, esa caravana gitana que incluye a Tío Calambres, El Combo Linga y el DJ Funky Omar. El espectáculo, con el que se inauguró de chiripa (con la que caía) la sexta edición del Festival Para Vigo me voy , logró al menos que el público vigués, ávido de ambiente de fiesta, se creyera que el calor nace de dentro y que aquellos goterones que empapaban entre canción y canción eran una simple nube de verano. El auditorio al aire libre del Parque de Castrelos volvió a registrar una importante entrada teniendo en cuenta las adversas condiciones metereológicas. En la zona de pago, más de un millar de personas arriesgaron los casi ridículos 6 euros (una ganga) y en el gallinero gratuito, como es tradición, los espectadores agunataron como campeones «echen lo que echen». Buen rollito, conciencia social, un toque hippy y un batido multicultural de sonidos y ritmos es el menú que ofrece Bebe en su espectáculo en directo. Aún es pronto para plantarse sola ante el público, no porque no se atreva ni tenga el interés suficiente, sino porque con un sólo disco en el mercado (Pa fuera telarañas), es un poco pronto para llenar casi dos horas de show en vivo. Otros lo hacen, pero son otro tipo de artistas más inclinados al fenómeno fans que no pasan del segundo disco sin quemarse. Así que la menuda extremeña, con inteligencia y visión de futuro,se ha rodeado de una buena troup que encaja perfectamente con su estilo, aunque el resultado final es algo disperso y los momentos intensos de la artista en solitario se rompen cuando da paso al resto de la comparsa, que por otra parte, imprime ritmo al concierto, desde el rapeo del Tío Calambres (el chico que metió los dedos en el enchufe de pequeño), el versatil Combo Linga que lleva ya un importante recorrido ofreciendo fiesta por donde pasan, o la turra tecno de los Dj's. Mientras los demás hacen sus temas, Bebe se pasea por el escenario, baila, salta y se acerca a ellos para ensamblar el espectáculo con coherencia. Sola, Bebe no defraudó a un público entregado a la causa con su facilidad para comunicar y su estilo personal para interpretar, como si no le supusiera ningún esfuerzo alguno. Además, la cantante supo agradecer al público su presencia a pesar de la lluvia, que no es poco. La Caravana Gitana dejó una estela de calor.