Una aventura en alta mar

VIGO

El velero «Txole-Abre sus Ojos», patroneado por el baionés Ignacio Sánchez Otaegui, arribó al puerto francés de Pornic tras una travesía que fue complicada por el mal tiempo

06 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El Txole consiguió alcanzar el puerto de Pornic después de una intensa travesía en alta mar. Ha sido el entrenamiento perfecto para el regreso del próximo sábado, en el que su tripulación tendrá que competir con las de otros 24 barcos franceses en una nueva edición de la regata de altura Pornic Baiona. El patrón, Ignacio Sánchez Otaegui, confía en que la ONG a la que ha prestado la imagen de su barco -Abre sus Ojos, dedicada a los cuidados visuales de niños deficientes- le dé suerte y consigan alzarse con la victoria, al igual que hicieron el año pasado durante el viaje de ida. Pero no sólo necesitan aliarse con la fortuna, sino también echar mano de la experiencia que ya acumulan en el mundo de la navegación. La tripulación está formada además por el psiquiatra vigués José Luis Fernández, el australiano Matthew Denham, el baionés Gonzalo Vidal y por Álvaro Fernández, campeón de remo de Portugal. Otros cuatro tripulantes más se unirán al grupo el próximo sábado para participar en la regata. Buena acogida Satisfechos con la excelente acogida que han tenido a su arribada al puerto francés (les recibieron con champán y les asignaron un grupo de voluntarios a su disposición), dejan atrás días de mucha aventura para afrontar el reto de volver dentro de dos días. Ignacio reconoce que tuvieron que emplear toda su pericia para afrontar los desafíos que se les presentaban cada día, especialmente en la Costa da Morte. Los vientos constantes de 30 nudos que se encontraron nada más salir de las aguas de Baiona no les hicieron tirar la toalla. El tramo atlántico fue el más duro para estos intrépidos navegantes. Las adversas condiciones meteorológicas les obligaron a buscar refugio en los puertos de San Senxo y en Camariñas, donde también aprovecharon para reponer el material que resultó dañado por la fuerza del viento. La navegación se hizo más cómoda tras entrar en el Cantábrico, pero la situación nuevamente volvió a complicarse unas millas antes de tocar Pornic, donde volvieron a sufrir a causa del mal tiempo y la escasa visibilidad. Fue toda una aventura que además sirve para que el municipio de Baiona esté representado en la única regata de altura que se celebra en aguas del Cantábrico y del noroeste atlántico.