Celebraciones gamberras

ARMANDO G. FREIRÍA

VIGO

CUARTO OSCURO | O |

01 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

BIEN ESTÁ que la gente se divierta y festeje. Personalmente, prefiero un tío contento que uno cabreado. Este es un país muy dado a las fiestas y, en verano, ya es el desparrame. No existe pueblo que no tenga su romería. Y sí, en algún olvidado rincón, todavía no tienen su festejo, lo tendrán en cuanto de su campo brote una patata con forma de cerdo e instauren una fiesta que celebre tan magno acontecimiento por los siglos de los siglos. Amén. Las únicas reservas al mogollón popular, como el abuso del alcohol y su incidencia en los accidentes, no son objeciones a los festejos en sí, sino al descontrol de algunos. Hay un tipo de celebraciones, sin embargo, que me producen rechazo. En Vigo, con motivo del ascenso del Celta, un numeroso grupo de «espontáneos» se concentró en Plaza América, tomó al asalto la fuente, colapsó la zona durante horas y, como colofón al jolgorio, ocasionaron daños en bienes públicos por importe de 15.000 euros que abonaremos todos. Resulta intolerable que el espacio público sea invadido, con la pasividad de los responsables políticos y policiales, por vándalos que se apropian al asalto de lo que es común. Otros muchos ciudadanos no encuentran tantas facilidades para ocupar la calle en protesta por actuaciones de los poderes que consideran les perjudican o para reclamar mejoras sociales. Quizás, a lo peor, para algunos políticos y al igual que en el fútbol, los ciudadanos puedan ser de primera o segunda en función del tamaño del foco mediático y publicitario que les ilumine en sus fiesta.