Testigo directo | La vida con párkinson María Esther González depende de la atención domiciliaria para poder cuidar a su marido, a quien hace seis años los médicos le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson
30 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Adolfo Gándara Álvarez y María Esther González Almeida son un matrimonio de la parroquia de Vilariño para quienes la vida es mucho más fácil gracias a la ayuda que reciben del departamento de Servicios Sociales y de Protección Civil de O Val Miñor. Adolfo se sometió hace seis años a unas pruebas a raíz de un accidente de tráfico y los médicos descubrieron por casualidad que tenía párkinson. Esta enfermedad degenerativa le obligó a abandonar su oficio de panadero en el establecimiento O Bastón, negocio que ahora sacan adelante sus hijos en la planta baja de la vivienda. Con 59 años, ya no puede moverse, habla con dificultad y necesita una atención constante. María Esther reconoce que sin la colaboración del Ayuntamiento no sabría cómo salir adelante. «Mis hijos trabajan, vienen por la noche y al mediodía para acostarlo, pero el resto del tiempo estoy yo sola, el horario de ellos no es compatible», afirma. Los trabajadores sociales acuden durante tres días a la semana para asearlo. «Antes me ayudaban a bañarlo, pero ahora a causa de una enfermedad de un familiar tampoco puedo hacerlo». La entrada de la casa está en la segunda planta del inmueble y una veintena de escalones separa la puerta de la vivienda de la calle. Los voluntarios de Protección Civil acuden cada tarde para que Adolfo pueda salir a pasear con su mujer. Lo trasladan hasta la planta baja, donde lo montan en un coche. «A veces lo llevo a Baiona, o a Playa América, donde a él le apetezca; después, al cabo de dos horas vuelvo a quedar con los voluntarios para que me ayuden a subirlo a casa de nuevo», afirma María Esther. Servicio diario Los voluntarios de esta unidad con base en el municipio de Nigrán continuarán prestando este servicio hasta que la familia por fin pueda disponer de un ascensor especial para poder subir y bajar a Adolfo con comodidad. Ayer les tocó el turno a Manuel y a Antonio, dos miembros de la directiva de Protección Civil de O Val Miñor. Desde la playa Los miembros Protección Civil interrumpen durante unos minutos su trabajo de vigilancia de playas para poder ir a esta vivienda de Vilariño. «Para nosotros es una satisfacción echar una mano, vendremos a diario siempre y cuando no tengamos alguna emergencia», comenta Manuel. Además, durante los veranos, también se encargan de trasladar dentro de su casa de un joven de 25 años de A Ramallosa. Adolfo Gándara es uno de los vecinos que se benefician del servicio de ayuda domiciliaria que presta al Ayuntamiento de Nigrán y que ayer fue contratado a la empresa Geriatros por un periodo de dos años.