Correos debe esperar

VIGO

M. MORALEJO

Reportaje | Una reapertura prolongada El edificio de la plaza de Compostela tampoco pudo abrir ayer debido ahora a las obras de humanización

25 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La teoría marcaba un plazo de trece meses. Era el tiempo estimado para la ejecución de las obras de remodelación del edificio que ocupa la sede central de Correos y Telégrafos en Vigo. La realidad dice que se han superado ampliamente los dos años desde que los servicios centrales se desdoblaron hacia García Barbón y Gran Vía. Ayer estaba prevista una tímida apertura, que se haría más descarada a lo largo de la próxima semana. Nuevo error de cálculo. Ahora, cuando las obras concluyeron dentro, la excusa se sitúa fuera del mismo edificio y hace referencia a las obras de humanización en el entorno de la Alameda. El trepidante ritmo que les han marcado a los obreros humanizantes, provoca un notorio obstáculo para cualquier operación retorno que Correos quiera plantearse en la actualidad. Así que de momento, se mantiene la ubicuidad postal en la ciudad salvo en su sede central, el edificio que Manuel Gómez Román concibió para gestionar el tráfico epistolar allá por los años veinte. 2,5 millones de euros Pero desde el mismo inicio, la obra ya sufrió retrasos debido a las catas arqueológicas que obliga la ley en esta zona de la ciudad. Claro que eso lo sabe cualquiera y debería incluirse en los plazos de ejecución. La reforma integral contó con un presupuesto de cerca de dos millones y medio de euros, y afectó a la totalidad del inmueble, 2.590 metros cuadrados. Supuso la supresión de barreras arquitectónicas, una mayor racionalización de los espacios y la modernización de las instalaciones. El sótano, en la que ahora se encuentran los apartados postales y entrega de paquetería, se destinará a almacén y archivo. En la planta baja, con acceso por la plaza de Compostela, se amplió el vestíbulo ya que allí se concentrarán todos los servicios de admisión al público. En la primera planta, se ubicarán los apartados postales, unidad de entrega (paquetes y certificados, pago de giro y burofax), así como la totalidad de los servicios comerciales y administrativos, y estará comunicada con la planta baja a través de escaleras y por medio de un ascensor para uso del público. En la segunda planta se situará la unidad de distribución y el resto de los pisos se adecuarán para ubicar en su interior distintos servicios característicos de la empresa (como los locales sindicales, la sala de juntas, o la totalidad de los servicios médicos). La reforma parece que quedó chula. Sólo falta que la podamos ver.