Reportaje | Día grande de las fiestas de Redondela Miles de personas presenciaron ayer las danzas de As Penlas y As Espadas en honor al Santísimo, mientras la paganizada figura de la Coca recorría las calles para regocijo de los niños
26 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El buen tiempo ayudó y Redondela logró reunir ayer a miles de personas, entre vecinos y visitantes, en el día grande de sus Festas da Coca. El dragón, uno de los elementos más característicos de los festejos, comenzó a primera hora de la mañana a recorrer las calles de la villa. Símbolo tradicional del mal, en la localidad la leyenda, que tiene un curioso origen pagano, se ha ido suavizando y es un entretenimiento para mayores y pequeños. Ya casi no da miedo y los niños se turnaban para meterse en su interior o subir a su lomo. La figura es una de las pocas que quedan en el país. El momento de mayor belleza de la celebración fue de nuevo la danza de As Penlas y As Espadas. La presenciaron en la céntrica Praza da Constitución, además de un público numeroso, autoridades civiles y militares. Estaban, entre otros, el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Delfín Fernández, y corporativos del Concello, con el regidor Xaime Rei a la cabeza. As Penlas son dos niñas que bailan sobre As Burras, dos mujeres de la localidad, y lanzan besos al Santísimo y a la Virgen «A Gabacha». As Espadas es una danza que ejecutan 21 mozos de la villa, que rememoran la alegría tras la victoria sobre el dragón. Aquí reside la singularidad de la celebración redondelana, que parte de la leyenda de la lucha entre los marineros y la Coca, que secuestraba a las doncellas, y se une con la tradición religiosa del Corpus Christi. No faltaron las alfombras florales, un minucioso y hermoso trabajo realizado por los vecinos de la calles del casco viejo durante la noche. Confeccionaron ocho; las mayores fueron las de la iglesia de Santiago de Redondela y la Praza de Reveriano Soutullo. La procesión partió del templo pasada la una de la tarde y llegó a la Praza da Constitución casi a las dos, cuando comenzaron las danzas. As Burras llevaron de nuevo los trajes que fueron recuperados el año pasado y que se habían perdido a mitad del siglo XX. Los festejos terminarán el domingo, cuando volverán a ejecutarse las danzas de As Penlas y As Espadas, esta vez tras salir de la iglesia de Vilavella, donde está «A Gabacha». La Virgen debe su nombre a otra leyenda, referida al alegre movimiento de su figura (de aros de metal) al paso de la procesión y a ritmo de pasodoble. Hasta ese día continuarán los conciertos de bandas de música y los actos para los niños en la alameda. Esta noche tendrá lugar la festa da muñeira, con desfiles y actuaciones en las calles Alfonso XII y Ribeira.